El nuevo tratado internacional reconoce el derecho inherente de los Estados a la defensa indivual y colectiva y plantea la regulación de exportaciones, importaciones, trasbordos e intermediaciones de artefactos armamentístico.
Indica que las armas convencionales son los tanques de guerra, los vehículos de combate blindados, los sistemas de artillería de gran calibre, aviones y helicópteros de combate, buques de guerra, mísiles y cohetes, así como las armas pequeñas y ligeras. Sin embargo, excluye a los drones, los transportes blindados de tropas y equipos destinados a las fuerzas del orden.
“El protocolo instruye a los países exportadores asegurarse de que su expendio a un Estado no socave la paz ni la seguridad internacional o sean utilizadas para cometer violaciones de derechos humanos”, manifestó en un comunicado la ONU.
Así, entre las regulaciones que incluye el Tratado se encuentra la prohibición de que las armas se exporten si existe riesgo de que puedan ser usadas en terrorismo, crimen organizado, genocidio, limpieza étnica y crímenes de guerra.
Durante la jornada varios Estados expresaron que a pesar, de sus aspectos positivos, el documento carecía de un balance apropiado, y que otorgaba prerrogativas a los países exportadores, en detrimento de los intereses de los importadores.
Por eso, cada país estará en la libertad de ratificarlo o no.
La ONU indicó que el Tratado estará abierto a la firma de los Estados miembros en la sede de ese organismo a partir del 3 de junio próximo y entrará en vigor tres meses después que sea depositado el instrumento de ratificación por el Estado número 50. Ese proceso podría demorar dos años.

