Son–como ya decíamos en un comentario anterior– los Arias, Liberman, Lizano, De Paula, Dent, Trejos, Naranjo y Cía., los que impulsaron la privatización bancaria, la falsa autonomía del Banco Central y toda la terapia neoliberal hasta el TLC, los que parecen haber tomado las riendas de un gobierno en la sombra que sigue conservando como fachada democrática a una presidenta cada día más prescindible y decorativa, que cuando la dejan hablar es para repetir los guiones elaborados por un abogado de las transnacionales, el señor Chacón, nombrado Ministro de Comunicación porque efectivamente sabe comunicar lo que los amos del país quieren que se comunique.
Así están las cosas y no es para celebrarlo, porque están y estarán todavía peor que antes. Ya lo verán, no hace falta ser adivino, sólo leer con atención la realidad a la luz de las experiencias que hemos ido acumulando.
¿Qué va a pasar con el tema fiscal?
Saben que el plan original está de hecho enterrado y no parece que quieran apostar por intentarlo de nuevo, ni plan B ni plan C, a lo sumo algunos proyectos menores donde el ruido sea más que las nueces, en el sentido de que van a endurecer las medidas contra los evasores mientras en realidad no va a pasar nada, porque los grandes evasores, como lo demuestra brillantemente el diputado José María Villalta en un artículo que le publicó hoy un matutino, son esos mismos banqueros que están en el poder. En realidad Herrero sería un pobre diablo a la par de esas grandes fortunas que seguramente nunca serán investigadas ni expuestas al público.
Aquí lo curioso es que sean los desorientados y despistados diputados del PAC–no todos–, los únicos que sigan insistiendo en resucitar a un muerto, cuando plantean que todavía es posible revivir el paquete fiscal.
Nuevas cosas veremos en los próximos días y la única certeza que podemos tener es que desde el poder quieren joder todavía más al pueblo. ¿Estamos hoy en mejores condiciones para defendernos?
