Confidencial/ Nicaragua Investiga. – Sin la presencia de Daniel Ortega, la copresidenta Rosario Murillo convocó una encerrona en El Carmen, el pasado 3 de enero, el mismo día en el que fuerzas especiales de Estados Unidos bombardearon Caracas, la capital de Venezuela, donde capturaron al dictador del país suramericano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
Informaciones dadas a conocer por los portales El Confidencial y Nicaragua Investiga señalan que autoridades celebraron un encuentro para declarar el estado de alerta en todas las estructuras territoriales del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), así como para impartir órdenes de vigilancia sobre opositores que el régimen considera “radicales”.
Al encuentro asistieron Murillo junto a Fidel Moreno, secretario de organización del FSLN; Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional; el jefe de la Policía Nacional, Francisco Díaz; altos cargos del Ministerio del Interior y el Ejército del país y fue asistida ocasionalmente por su hija, Camila Ortega.
La reunión, convocada 12 horas después de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, ordenó mantener un “estado de alerta” y se instruyó a los grupos sandinistas establecer una vigilancia específica sobre “celebraciones, puestas de mantas, afiches o pintas, y cualquier actividad que amenace la paz que gozamos los nicaragüenses”.
Las instrucciones incluyen, en particular, “monitorear los comentarios en redes sociales”, bajo el argumento de que “las redes son el eje principal” de articulación de mensajes críticos y expresiones de rechazo sobre lo que ocurre en Venezuela o inclusive la situación sociopolítica de Nicaragua.
Asimismo, se ordenó crear “puestos de mando de vigilancia revolucionarias en los barrios y comunidades” para informar a los niveles distritales sobre “cualquier comentario en contra de nuestro buen gobierno”, así como sobre “lo que está pasando en nuestra hermana Venezuela”.
Por otro lado, las estructuras territoriales deberán informar de manera efectiva “de cada situación que pase en nuestros barrios”, con el objetivo de que quienes “amenacen la paz, sean detenidos de inmediato”.
Según uno de los participantes en la reunión, las orientaciones de Murillo emanan de una “jefatura nacional”, para ser reproducidas a “nivel departamental, distrital, y territorial”, y también a través de la Policía Nacional, con los secretarios políticos de cada sector de Nicaragua.
“En la reunión no se distribuyó ningún documento u orden escrita, solamente brindaron orientaciones de forma verbal”, dijo la fuente.

