George Rodríguez EP. La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) expresó, este lunes, que, a causa de su exclusión del nuevo diálogo entre gobierno y oposición, referido a la violenta crisis que golpea a Nicaragua, se dedicará a seguir acompañando a la población nicaragüense.
También continuará orando para que, por vías civilizadas el país centroamericano encuentre una solución pacífica a la dramática situación que enfrenta, de acuerdo con lo indicado en un comunicado que la CEN emitió, con la firma de| su presidente, cardenal Leopoldo Brenes.
En la primera sesión de la negociación entre el régimen del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y la multisectorial Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), Brenes expresó la disposición a cumplir el papel que las partes considerasen pertinente, indicó la cúpula católica nicaragüense, en el texto de siete párrafos contenidos en una página.
“En dicha sesión inaugural, el Señor Arzobispo Cardenal Leopoldo Brenes, hizo saber a los participantes que si necesitaban algún servicio de la CEN, ambas partes hicieran llegar las respectivas cartas de invitación”, relató.
Sin embargo, hasta este día, tal invitación no fue formulada, informó.
“Ya que hasta este momento, no hemos recibido ninguna correspondencia al respecto, comprendemos que no somos de ineludible necesidad para dichas negociaciones y que en este momento histórico nuestro mayor aporte como Pastores de esta Iglesia que peregrina en Nicaragua, seguirá siendo acompañar al pueblo en sus sufrimientos y dolores, en sus esperanzas y sus alegrías y elevando nuestras plegarias de intercesión para que Nicaragua encuentre caminos civilizados y justos para una solución pacífica en vista del bien común”, planteó la CEN.
En alusión a su participación en la breve etapa inicial de diálogo entre gobierno y oposición, los obispos expresaron agradecimiento por ello.
“Agradecemos que en algún momento de este proceso se nos haya tomado en cuenta”, señalaron en el texto firmado por Brenes, el que concluyeron expresando la esperanza de “que la Virgen María Reina de la Paz nos consiga de su Hijo la capacidad de ser constructores de la verdadera paz”.
El comunicado fue emitido al cumplirse la cuarta jornada de negociación entre el gobierno y la alianza, conversaciones que se desarrollan en una contexto de secretismo, y con excesivamente escasa información sobre el diálogo bipartito.
La negociación, iniciada el 27 de febrero, en presencia de Brenes y el nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislav Sommertag, ocurre ocho meses después de suspendido el diálogo para buscar solución a la crisis que afecta a Nicaragua.
Esas conversaciones gobierno-oposición fueron inicialmente promovidas por el régimen orteguista, con cinco de los 10 integrantes de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) constituidos en Comisión de Mediación y Testigo del Diálogo Nacional.
Instalado el 16 de mayo –casi un mes después de estallada la crisis-, el diálogo quedó suspendido en junio, causa de las profundas desavenencias entre la parte gubernamental –representada por una delegación encabezada por el canciller nicaragüense, Denis Moncada- y la parte opositora –representada por la ACJD-.
En tal contexto, la participación de los obispos, en el diálogo, fue objeto de fuertes acusaciones por parte del gobierno.
Ortega, quien sostiene que la actual crisis nacional se originó en un intento de golpe de Estado, afirmó, en un acto público realizado el 19 de julio en Managua, que el episcopado participó en esa conspiración.
Estallada el 18 de abril, la violenta crisis sociopolítica nicaragüense se caracteriza por la represión policial y parapolicial antiopositora, que ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que decenas de miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión ha sido, desde entonces, la respuesta sostenida del régimen de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, ante la masiva exigencia popular de que ambos renuncien.
Las acciones policiales y parapoliciales se han centrado, más recientemente, en periodistas y medios independientes así como en organizaciones no gubernamentales de derechos humanos.

