George Rodríguez EP. El diálogo entre gobierno y oposición en procura de solución a la violenta crisis sociopolítica que afecta a Nicaragua, continuó, en su tercera jornada, avanzando lentamente, con las deliberaciones aun centradas en aspectos técnicos de la negociación, de acuerdo con lo informado por ambas partes, en un comunicado conjunto.
“El día de hoy viernes primero de marzo de 2019 se celebró la tercera sesión de la negociación”, y “se continuó avanzando en la aprobación de la hoja de ruta de la negociación”, indicaron, en el texto, sin precisar mayores detalles, debido al secretismo que rodea a las conversaciones bipartitas.
Las dos delegaciones solamente indicaron –sin ahondar en precisión- que acordaron algunos aspectos técnicos referidos a la mecánica de las conversaciones, cuyo testigo es la Iglesia católica.
“Entre otros temas nos hemos puesto de acuerdo en cómo se toman las decisiones, horario de reuniones, política de comunicación y duración de la naturaleza de los acuerdos acer alcanzados y aspectos de la logística”, informaron, para agregar que “las partes acuerdan seguir reuniéndose de lunes a viernes, con el propósito de que la negociación culmine en el menor tiempo posible”.
En sorpresivas declaraciones, dado el hermetismo con el cual se desenvuelven los integrantes de la delegación gubernamental, a la llegada de los equipos negociadores a la sede del diálogo, Wilfredo Navarro, diputado por el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), dijo, a periodistas, que, no obstante la complejidad de las conversaciones, existe la voluntad, de ambas partes, de obtener resultados.
“Hay un esfuerzo, una voluntad conjunta de trabajar y lograr resultados y creo que vamos a dar buenas noticias al pueblo de Nicaragua, porque vamos trabajando”, aseguró Navarro, y advirtió que “es un diálogo difícil”, pero que, “por lo menos la delegación del gobierno, lleva toda la voluntad de encontrar caminos de encuentro”.
Además, el legislador confirmó el secretismo en que se desarrolla la negociación.
Las partes “han convenido que lo que se hará público es lo que saldrá de los comunicados”, subrayó, para afirmar que, ” lo que se diga por fuera, no es más que diversionismo para tratar de tensar la negociación”, y señalar que “este diálogo tiene muchos enemigos, y debemos de estar con mucho cuidado para lograr la consecución de nuestros esfuerzos”.
El encuentro, iniciado el 27 de febrero, ocurre ocho meses después de suspendido el diálogo para buscar solución a la crisis que afecta a Nicaragua.
Instalado el 16 de mayo –casi un mes después de estallada la dramática situación-, el diálogo quedó suspendido en junio, a causa de las profundas desavenencias entre gobierno y oposición.
Estallada el 18 de abril, la violenta crisis sociopolítica nicaragüense se caracteriza por la represión policial y parapolicial antiopositora, que ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que decenas de miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión ha sido, desde entonces, la respuesta sostenida del régimen de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, ante la masiva exigencia popular de que ambos renuncien.
Las acciones policiales y parapoliciales se han centrado, más recientemente, en periodistas y medios independientes así como en organizaciones no gubernamentales de derechos humanos.
