George Rodríguez EP. El desmantelamiento de los grupos parapoliciales actualmente operativos, el levantamiento de los “tranques” (bloqueos carreteros), y el adelanto de las elecciones constituyen elementos facilitadores de la pacificación de Nicaragua, aseguró este miércoles el general retirado Humberto Ortega.
El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, está ante la oportunidad histórica de implementar esas medidas, para el logro inmediato de la paz, aseguró el militar retirado, quien, no obstante ser hermano del mandatario, es crítico del gobierno.
Los nicaragüenses, sin excepción, ansían que la violenta crisis política que hace más de dos meses convulsiona al país sea resuelta pacíficamente, planteó, en una carta que dirigió a los integrantes del Diálogo Nacional que, convocado por el gobierno de su hermano y mediado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), procura una solución negociada al conflicto.
El contexto de las conversaciones para superar la confrontación actual es similar al de 1989, cuando el gobierno revolucionario (1979-1990) del ex guerrillero Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) –ahora, nuevamente, en el poder- negoció, con la contrarrevolucionaria Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN) –financiada por Estados Unidos-, el fin de la guerra (1982-1990) que cobró decenas de miles de vidas.
“Para lograr urgentemente la paz se presenta la oportunidad histórica de una nueva simetría política: que el presidente Daniel Ortega ordene a lo inmediato disponer de todo el poder de orden del Estado y gobierno, para desactivar las fuerzas parapoliciales y cualquier otra ilegal”, escribió el militar retirado, en el texto de siete párrafos contenidos en dos páginas que tituló “Carta al Diálogo Nacional”.
Ello facilitaría la exhortación, a las comunidades opositoras a nivel nacional, a que remuevan los “tranques” que bloquean las principales carreteras nicaragüenses, según Ortega, cofundador y ex jefe del Ejército Popular Sandinista (EPS) –la fuerza militar nicaragüense desde 1980 hasta 1990-, convertido, hace 28 años, en el actual Ejército de Nicaragua, del que fue el primer jefe.
De concretarse las decisiones sugeridas al presidente, se facilitaría que “en correspondencia los obispos y la Alianza Cívica exhorten a los protestantes que levanten todos los tranques por muy justos que sean sus motivos porque son ilegales y lesionan los derechos humanos de compatriotas y extranjeros al impedir el libre tránsito”, explicó.
Ortega aludió así a la multipartita Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que, en el diálogo, representa a los sectores de sociedad civil opositores al gobierno.
En opinión del general retirado, el adelanto, a marzo de 2019, de las elecciones previstas para 2021, facilitaría no solamente la pacificación de Nicaragua sino también la recuperación de la economía nacional, severamente deteriorada por la crisis política.
“Todos los nicaragüenses queremos la solución pacífica a la trágica crisis que sufrimos y el presidente Daniel Ortega al adelantar constitucionalmente las elecciones (…) para el año entrante dice sí a la paz. Entonces nuestra patria se estimula y sorprendiendo al mundo se va a recuperar aceleradamente reimpulsado la economía pequeña mediana y grande, la inversión externa y el turismo”, vaticinó.
Las autoridades surgidas de esa votación tendrán la misión de facilitar un acuerdo nacional que produzca un plan de país, aseguró el ex jefe militar.
“Será el gobierno que el pueblo elija en esas elecciones el que deberá convocar el Acuerdo Nacional para consensuar un plan humanista de nación que fortalece los valores, la educación y cultura democrática, lo económico, social, solidario, la ética institucional, el rumbo estratégico democrático que dignifica a nuestro pueblo y salva nuestra privilegiada naturaleza”, pronosticó.
La carta de Ortega fue conocida al cumplirse 77 días desde el estallido de la violencia que, enmarcada en la crisis política, ha cobrado por lo menos 309 vidas, generado miles de heridos, detenidos, desaparecidos, y causado millonario daño a la economía así como a la infraestructura edilicia y vial del país.

