George Rodríguez EP. Los aproximadamente cien presos políticos quienes salieron, la mañana de este miércoles, de un centro penitenciario de Nicaragua, pasaron al régimen de casa por cárcel, indicó el portal informativo Nicaragua Investiga.
La medida antecedió al reinicio, también este miércoles, del interrumpido diálogo nacional para hallar solución a la violenta crisis sociopolítica que hace más de 10 meses afecta al país centroamericano, de acuerdo con la versión periodística.
Familiares de los detenidos denunciaron que los reclusos han sido víctimas de maltrato, el más reciente incidente habiéndose registrado ocho días antes de la medida implementada este miércoles.
“El Gobierno de (el presidente nicaragüense) Daniel Ortega quizo dar un gesto de buena voluntad este miércoles al otorgar casa por cárcel a unos 100 presos políticos”, indicó Nicaragua Investiga, y agregó que “la salida de la cárcel de estos presos se da en el contexto del inicio del nuevo diálogo nacional que comienza hoy en Managua”.
Se trata de algunos de los centenares de opositores quienes fueron detenidos por haber participado en actividades civiles antigubernamentales, las que han sido blanco de represión policial y parapolicial, con saldo de víctimas fatales, heridos, y desaparecidos.
Esos presos políticos se hallaban recluidos en el Centro Penitenciario “La Modelo”, ubicado en el sector de la localidad de Tipitapa, a unos 30 kilómetros al noreste de Managua, la capital nacional.
Por su parte, familiares de los centenares de detenidos denunciaron que los reclusos han sido objeto de maltrato, por parte de personal del Sistema Penitenciario Nacional (SPN), indicando que el más reciente hecho ocurrió el 19 de febrero.
Familiares de los presos políticos declararon, el martes, a medios de comunicación locales, luego de haber visitado a los reclusos, que las víctimas de esa golpiza aun presentaban señales de la agresión.
Los aproximadamente cien prisioneros quienes pasaron al régimen de casa por cárcel, salieron, la mañana de este miércoles, en microbuses, del Centro Penitenciario “La Modelo”.
La medida se implementó horas antes del inicio de la reunión que el gobierno del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y la opositora y multisectorial Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, acordaron llevar a cabo también la mañana de este miércoles, con miras a reiniciar el interrumpido diálogo nacional para superar la crisis.
El encuentro fue programado para llevarse a cabo en la sede nicaragüense del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), en las afueras de Managua, para determinar las reglas de la nueva etapa de conversaciones.
Se trata de representantes del régimen presidido por Daniel Ortega –al parecer, encabezados por el canciller nicaragüense, Denis Moncada- y de la opositora y multisectorial Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia –entre ellos, el catedrático y ex canciller nicaragüense Carlos Tünnermann-.
Ortega anunció, el 21 de febrero, el encuentro programado para este miércoles, lo que fue acordado, cinco días antes, por representantes gubernamentales y empresariales nicaragüenses, encuentro durante el cual se planteó la necesidad de lograr un entendimiento para dar inicio a una negociación.
El encuentro ocurre ocho meses después de suspendido el diálogo para buscar solución a la crisis, conversaciones que contaron con la mediación de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN).
Instalado el 16 de mayo –casi un mes después de estallada la crisis-, el diálogo quedó suspendido en junio, causa de las profundas desavenencias entre la parte gubernamental –representada por una delegación encabezada por el canciller nicaragüense, Denis Moncada- y la parte opositora –representada por la multisectorial Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia-.
En tal contexto, la participación de los obispos, en el diálogo, fue objeto de fuertes acusaciones por parte del gobierno.
Ortega, quien sostiene que la actual crisis nacional se originó en un intento de golpe de Estado, afirmó, en un acto público realizado el 19 de julio en Managua, que el episcopado participó en esa conspiración.
Estallada el 18 de abril, la violenta crisis sociopolítica nicaragüense se caracteriza por la represión policial y parapolicial antiopositora, que ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que decenas de miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión ha sido, desde entonces, la respuesta sostenida del régimen de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, ante la masiva exigencia popular de que ambos renuncien.
Las acciones policiales y parapoliciales se han centrado, más recientemente, en periodistas y medios independientes así como en organizaciones no gubernamentales de derechos humanos.

