La dictadura en Nicaragua, dirigida por los esposos Rosario Murillo y Daniel Ortega, anunció su retiro del Parlamento Centroamericano, de acuerdo con una nota enviada por la Cancillería nicaragüense a la Junta Directiva del Parlacen, en la que “denunció” el tratado constitutivo del organismo regional.
La decisión, comunicada el sábado 3 de octubre de 2026, fue justificada como un “ejercicio pleno de soberanía”, aunque en la nota no se ahonda en los detalles sobre las razones del abandono.
La Cancillería, en un escueto comunicado, informó que ya notificó también al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, país depositario del tratado, para que comunique la decisión a los demás Estados miembros.
El tratado constitutivo del Parlacen fue suscrito en Guatemala el 2 de octubre de 1987 y el organismo comenzó sus actividades en 1991 como una instancia de representación política y debate dentro del proceso de integración centroamericana.
El Parlacen actualmente está integrado por Guatemala, El Salvador —en proceso de retiro desde 2025—, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. Costa Rica es el único país centroamericano que no se ha adherido al mecanismo.
Cada país cuenta con 20 diputados electos por voto popular, a los que se suman otros dos, quienes son los expresidentes y exvicepresidentes de las naciones centroamericanas que automáticamente pasan a ser legisladores del organismo.
Resolución de la OEA
La salida del Parlacen se dio un día después de que la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó una resolución que exige a Nicaragua la liberación de los casi 70 presos políticos, la anulación de la Constitución “chamuca” y el restablecimiento de las libertades públicas en Nicaragua.
Esa resolución fue aprobada con el voto de todos los países del Parlacen. Además, República Dominicana anunció, durante la reunión de cancilleres, que cerrará su embajada en Nicaragua mientras “persistan las condiciones” que afectan al ejercicio de las libertades y los principios democráticos en el país.
Los países en la OEA —organismo del que Nicaragua se salió en 2023— dieron vía libre también a la creación de un Grupo Ministerial de Seguimiento sobre Nicaragua, de “composición voluntaria”, que buscará entablar un diálogo “rápido y directo” con la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo y los sectores “políticos, sociales, religiosos y empresariales del país”, incluidas la oposición, la sociedad civil y las comunidades nicaragüenses en el exilio.
Con su salida del Parlacen, la dictadura Ortega-Murillo profundiza su aislamiento internacional y regional.
En 2025 abandonó varios foros regionales: la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Consejo de Derechos Humanos de la ONU y Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).


