

William Aguilar | EP. A tempranas horas de hoy lunes muere el periodista y literato, Eduardo Galeano, en el Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay, tras ser internado por complicaciones respiratorias el viernes pasado, ligadas al cáncer de pulmón por el que fuera operado en el 2007.
Célebre por haber escrito obras como Las venas abiertas de América Latina, publicada en 1971 y traducida a 20 idiomas, fue uno de los narradores de izquierda más influyentes de la segunda mitad del siglo xx. Aunque el mismo dijera recientemente que su visión del mundo ha cambiado con los años y que ya no escribiría algo tan panfletario.
Periodista, poeta, contador de cuentos y ensayista revolucionario. En la mayoría de sus obras, cada género, como cada historia, se mezclan hasta hacer cóctel tan rico, fuerte y variado como la misma América latina que retrata.
Comenzó su carrera periodística en el rotativo Marcha en 1960, carreara que siempre estuviera ligada a los movimientos sociales y a la denuncia de las injusticias y la continuaría en medios de América y Europa.
“La democracia es un lujo del norte. Al sur se le permite el espectáculo, que eso no se le niega a nadie. Y a nadie molesta mucho, al fin y al cabo, que la política sea democrática, siempre y cuando la economía no lo sea”, frase de Galeano publicada en El libro de los abrazos.
Luego del golpe de Estado que sufriera Uruguay en el 73 y que su obra fuera censurada por la dictadura militar, Galeano fue encarcelado y luego obligado a abandonar su tierra. Se exilia en la vecina Argentina, donde funda el semanario Crisis. En el 76 Videla lo manda a matar y huye nuevamente a España, para seguir con su vida de furtivo revolucionario.
Ganador de múltiples premios, tanto periodísticos como literarios, entre los que destacan el Stig Dagerman en el 2010, el Casa de las Américas del año siguiente y cuatro doctorados Honoris Causa de distintas universidades del continente.
Con miles de seguidores, se ganó a lo largo de su prolífica vida, también algunos enemigos, como Mario Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner, quienes criticaron fuertemente su posición ideológica.
Nos deja obras de la talla de El libro de los abrazos, Los hijos de los días, Memorias del fuego, Las palabras andantes, Patas arriba, la escuela del mundo al revés; además de centenares de artículos, ensayos y entrevistas de revisión obligatoria para adeptos y detractores.
Compartimos un video en él mismo lee su cuento El derecho de soñar.



