George Rodríguez EP. El mayor retirado nicaragüense Roberto Samcam aseguró este viernes, a El Periodicocr, que la salida del poder por parte del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, es inminente.
Ambos son conscientes de que el final de su régimen está pro predicarse, motivo por el cual han lanzado la presente ofensiva de represión policial contra organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos, incluida la destrucción de sus equipos electrónicos, en un esfuerzo por evitar que, tras su salida, se cuente con registro de esos abusos y de lo actuado por la sociedad civil nicaragüense organizada.
En cuanto al fin del régimen, Samcam señaló que está desarrollándose “una serie de eventos que se están sucediendo, de acciones, de hechos que me llevan a pensar que Ortega ya está avizorando, prontamente, su salida. Y muy pronto”.
Se trata de conversaciones entre diferentes sectores nicaragüenses –el empresariado, el gran capital, el Ejército de Nicaragua, integrantes históricos del ex guerrillero y ahora gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) encabezado por el general retirado Humberto Ortega, hermano del presidente, representantes del gobierno de Estados Unidos-, precisó.
El propósito de ese diálogo es el de lograr una transición gubernamental ordenada, sin violencia, denominada “soft landing” (“aterrizaje suave”), que consistiría en uno de dos posibles escenarios, explicó Samcam.
El primero, sería la instalación de un gobierno provisional encabezado por el general retirado Omar Halleslevens, un ex jefe del ejército (2005-2010) y ex vicepresidente de Nicaragua (2012-2017), opción avalada por el sector militar, mientras el segundo, implicaría la instalación de una Junta de Gobierno, alternativa apoyada por diversos sectores –los que se abstuvo de identificar-.
Todas las opciones pasan por la salida, de Ortega y Murillo, del poder, algo que “yo veo en el muy corto plazo”, respecto a lo cual “no me atrevería a plantear plazos, pero lo veo en el muy corto plazo”.
En tal contexto –del cual la pareja gobernante es plenamente consciente-, el régimen se propone borrar todo vestigio de prueba en su contra y de lo que constituye el conjunto de organizaciones de la sociedad civil nicaragüense.
Por ello, se ha registrado el retiro de personería jurídica a varias organizaciones no gubernamentales –principalmente, defensoras de los derechos humanos- una serie de allanamientos –registrados la madrugada de este viernes, y sin orden judicial- en las sedes de varias de esas entidades.
“Yo, lo que veo es una intención, del gobierno de Ortega y Rosario Murillo, de tierra arrasada. Es decir, quieren dejar desmantelado, totalmente, a la sociedad nicaragüense, destruir, desaparecer, borrar de los registros, de la ciudadanía y de la población, del imaginario, que alguna vez existió sociedad civil organizada”, reflexionó.
El régimen también apunta, con las violentas irrupciones policiales en las sedes de las organizaciones, a destruir pruebas de los abusos en materia de garantías fundamentales –represión, detenciones y encarcelamiento por motivos políticos, desapariciones-, denunció.
Se trata de lo que el mayor retirado definió como “acciones desesperadas”, ya que “todas esas declaraciones, todas esas denuncias, no creo que estén físico” sino que “todo eso debe estar, ya, digitalizado, y en algo que se llama ‘la nube’, es decir, todos esos archivos deben estar en otros servidores”.
Sin embargo, estas operaciones de represión policial en particular indican que Ortega es consciente del inminente fin de su régimen, planteó Samcam.
“La acción, es una acción desesperada, de no dejar piedra sobre piedra, lo cual me lleva a pensar que Ortega está más convencido, que el resto de los nicaragüenses, que sus días están contados, que su salida está próxima”, señaló.
Samcam, un firme opositor antigubernamental, se encuentra en Costa Rica, donde, por motivos de seguridad personal, solicitó refugio, al igual que decenas de miles de sus compatriotas.
La dramática situación nicaragüense, que estalló el 18 de abril, ha cobrado por lo menos 545 vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión antiopositora ha pasado de ser masiva -contra actividades opositoras públicas-, a constituirse en principalmente selectiva -mediante la captura y la desaparición de opositores quienes son blanco de búsqueda individual.


