En Costa Rica, los manifestantes se concentraron en el centro de la capital y recorrieron las principales avenidas donde compartieron información en la que advertían sobre el efecto perjudicial del maíz transgénico en la salud de las personas.
Los grupos ambientalistas señalan a nivel mundial que el maíz transgénico o genéticamente modificado es perjudicial para el medio ambiente y la salud, provocando enfermedades como el cáncer.
A finales del 2012 una filial de la empresa Monsanto recibió el aval de la Comisión Técnica de Bioseguridad del Ministerio de Agricultura para sembrar maíz genéticamente modificado en en Chomes de Puntarenas. Pero un recurso de amparo presentado por organizaciones ambientalistas y el partido Frente Amplio, paralizó las pretenciones de la empresa.
Los recurrentes alegaron que la información en la que se basó la Comisión Técnica para aprobar los permisos fue catalogada de carácter confidencial y se negaron a entregarla a las organizaciones ambientalistas y a la prensa.
Desde entonces, las comunidades del país se organizaron para impedir la siembra de cultivos transgénicos mediante pronunciamientos de los gobiernos locales a quienes se les ha solicitado declarar los cantones libres de la siembra del maíz transgénico. En la actualidad, 56 de los 81 cantones del país ya mostraron su oposición a Monsanto.
Mauricio Álvarez, Presidente de la Federación Costarricense para la Conservación, recordó que la lucha de las organizaciones ambientalistas en contra de la compañía continúan y que el movimiento sigue creciendo.
Los organizadores calificaron como exitosa la manifestación.
