Allan Madriz | EP. Doris Arias, magistrada de la Sala III, quien fue suspendida por dos meses al desestimar una causa relacionada al caso del cemento chino, anunció este lunes que decidió acogerse a su jubilación.
La magistrada de 56 años de edad, quien también es investigada por la Fiscalía General, por aparente tráfico de influencias, indicó por medio de un comunicado que deja el Poder Judicial con dignidad: “Quienes me señalan se pueden quedar con mi cargo, yo me voy con dignidad”.
“Mis detractores no merecen el beneficio de seguir amenazando mi vida, persiguiéndome y señalándome, de seguir humillando a mi familia y de ponerme ante la opinión pública como alguien que no soy”, indicó la funcionaria.
En su nota, la magistrada hizo un repaso por su carrera de 33 años en el Poder Judicial, indicando que siempre sirvió con los “mayores estándares de transparencia” en este Poder de la República.
“Mi ética no se ha vendido ni se venderá a cambio de intereses particulares. Mi carrera profesional ha estado regida siempre sólo y nada más por los intereses de la Justicia de Costa Rica”, señaló Arias.
La magistrada fue más allá y dejó en entredicho que parte de las críticas a su trabajo, podrían relacionarse por su condición de mujer.
“Se equivocan los que piensan que por ser mujer me pueden mancillar. A las mujeres les digo que tal como lo he realizado dentro del Poder Judicial por más de tres décadas, seguiré dando luchas por la Igualdad y Equidad de Género desde otras trincheras”, añadió la magistrada.
Doris Arias se une al magistrado y presidente de la Corte Carlos Chinchilla (también señalado por el mismo caso), en la decisión de acogerse a la jubilación en el Poder Judicial.


