Redacción | EP. El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva deberá afrontar un juicio por presunta corrupción, por el caso de la investigación de la estatal brasileña Petrobras.
La Justicia de ese país dirimirá si el exmandatario había aceptado 3.7 millones de reales en sobornos a cambio de conceder contratos irregulares a través de la compañía estatal Petrobras.
El juez Sérgio Moro, a cargo de investigar a conocida como operación “Lava Jato”, sobre la corrupción en Petrobras, dijo que había “suficiente evidencia de la responsabilidad de Lula”.
La acusación de la Fiscalía, conocida la semana anterior, recoge unos presuntos delitos de corrupción pasiva y blanqueo de capitales relativos.
A finales de julio fue imputado en una corte federal por el presunto delito de obstrucción a la justicia, tras haber intentado, según las investigaciones, comprar el silencio de algunos testigos en prisión que podrían aportar detalles de cómo se manejó la trama de corrupción en Petrobras.
El expresidente brasileño ha negado todas las acusaciones de corrupción en su contra y ha denunciado una campaña de persecusión judicial en su contra.
Lula ha llevado su defensa al exterior y el pasado julio denunció ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU una “persecución jurídica” y un “abuso de poder” por parte de Moro.

