Los miembros de ATD pasaron a ocupar en los gobiernos de Figueres, Arias y Chinchilla, vicepresidencias, ministerios, altas asesorías, que les servió para crear redes de poder y de influencia directa en la toma de decisiones de esos gobiernos.
Entre los miembros de ATD se recuerdan los nombres de Carlos Espinach, verdadero poder detrás del trono, siempre en la sombra, hoy principal asesor de la presidenta Chinchilla; Rebeca Grynspan, exvicepresidenta a la que se responsabilizó políticamente del escándalo con la perdida de fondo del programa de Asignaciones Familiares; Leonardo Garnier, ministro de Educación, que aprobó destinar a la consultora Procesos, fundada por sus colegas y amigos Flor Isabel Rodríguez y Fernando Herrero más de 400 mil millones de colones para programas relacionados con ese ministerio; Flor Isabel Rodríguez, hasta hace unos días principal asesora de Chinchilla, subordinada a Espinach; Fernando Herrero, exministro de Hacienda; Eduardo Doryan, expresidente ejecutivo de la Caja y del ICE, entre otros.
No se conoce cuál ha sido el beneficio para el país de cada una de esas consultorías. Lo cierto es que el clán de ATD, bajo la batuta de Espinach que ya desde el primer gobierno de Arias se le vinculó a la consolidación del llamado Estado Paralelo, acumuló el poder y la influencia necesarios para la Toma de Decisiones en materia de consultorías.
La sangría de los recursos públicos bajo esta figura de la consultoría, ha adquirido con el paso del tiempo dimensiones de horror.
Según una investigación del diario La República, sólo en los últimos cuatro años el Estado destinó más de dos mil millones de dóalres a consultorías.En el año 2011 se gastaron en esta materia 720 millones de dólares.
¿Cuáles fueron los beneficios para el pueblo? ¿Cuánto ayudó ese gasto a combatir la pobreza o la desigualdad social? ¿Cuántos informes de consultorías terminaron en el archivo o en el cubo de la basura?
Y todavía tienen la desvergüenza de decirnos que el pueblo tiene que pagar más impuestos o que no hay dinero para un aumento salarial superior a los cinco mil colones.
La hemorragia sigue su curso, el poder se usa para favorecer a unos cuanto. Eso es lo que pasa y eso es lo que tenemos que parar, sacándoles del gobierno y del poder.
