William Aguilar | EP. El 15 de junio pasado, México se unió a la lista de países que avala el matrimonio entre personas del mismo sexo, al igualar los derechos a los de los heterosexuales por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Sin embargo, esto tiene molesta a una parte muy importante de la política y la opinión pública: la Iglesia.
El domingo anterior, el medio católico mexicano Desdelafe.mx, publicó la segunda entrega de su serie ¿Por qué la Iglesia se opone al ‘matrimonio gay’?
En el editorial, postura oficial de la Arquidiócesis de México, la Iglesia se compara a sí misma con una madre que se preocupa por la salud de sus hijos.
“Es muy común que cuando un niño sale por primera vez al kinder o a la escuela, su mamá lo llene de recomendaciones (que si hace frío no se quite el sweater, que si hace calor no se asolee; que coma lo que le preparó y no lo intercambie por comida ‘chatarra’, que no beba agua de la llave, que si un compañerito estornuda, no se le acerque), todas nacidas de su corazón amoroso de madre, que no quiere que su hijito se enferme”, comienza el editorial.
Luego de eso, empieza a decir que en el caso del llamado ‘matrimonio gay’. “La Iglesia se opone porque no quiere que nadie sufra los daños que este tipo de unión suele provocar: daños a la salud física, psicológica y espiritual”.
Según la Iglesia mexicana, se oponen a las relaciones homosexuales porque: “el cuerpo humano no está diseñado para la relación homosexual”.
Los nuevos puntos de los católicos:
- La mujer tiene una cavidad especialmente preparada para la relación sexual, que se lubrica para facilitar la penetración, resiste la fricción, segrega sustancias que protegen al cuerpo femenino de posibles infecciones presentes en el semen.
- El ano del hombre no está diseñado para recibir, sólo para expeler. Su membrana es delicada, se desgarra con facilidad y carece de protección contra agentes externos que pudieran infectarlo. El miembro que penetra el ano lo lastima severamente: causando sangrados, infecciones, y eventualmente incontinencia, pues con el continuo agrandamiento, el orificio pierde fuerza para cerrarse.
- En el sexo lésbico puede haber contagio de enfermedades de transmisión sexual, así como daños por la penetración de objetos que sustituyen el miembro masculino.
- Es un grave problema de salud pública porque la mayoría de los homosexuales reconoce tener adicción al sexo, e inclinación hacia un estilo de vida promiscuo.
El texto termina con la frase: “La Iglesia no odia a los homosexuales, los ama, y sufre si ellos sufren, por eso se opone el matrimonio gay”.
