Por Juventud Frente Amplio.
EL ICE fue fundado en 1949 con el objetivo de garantizar al país un flujo de energía eléctrica a bajo costo y que tuviera la capacidad de brindar ese servicio a toda la población, incluyendo esas áreas alejadas o remotas que no serían lucrativas para una empresa privada. Huelga decir que el derecho a la energía es considerado un derecho fundamental de cualquier ser humano y que en las legislaciones mas avanzadas es inalienable, o sea que no se le puede cercenar a ninguna persona independientemente de su condición socio económica.
Actualmente el ICE cuenta con una cobertura casi total, según el último estudio de la CEPAL alcanzando el 99,43% del territorio nacional, siendo este por mucho el más alto de la región, en Nicaragua el índice de cobertura eléctrica alcanza el 69%, Honduras el 71.1%; Guatemala 78.5%; El Salvador 79.6% y en Panamá 83%.
A este éxito abrumador se suma el de los costos y tarifas en las que el ICE es también un referente regional, a pesar de que en Costa Rica el costo de la vida es hasta un 50% más caro que en el resto de países centroamericanos. En Costa Rica se cobra a los consumidores 18,48 centavos de dólar por kilovatio-hora, únicamente superado por Honduras en donde cuesta 17,75 centavos de dólar, ya que el cobro se encuentra subvencionado por el Estado.
En Panamá, ese mismo kilovatio- hora cuesta 18,88 centavos de dólar, en Nicaragua, 21,09 centavos de dólar, en El Salvador 23,07 centavos de dólar y en Guatemala 24,42 centavos de dólar.
Por si esto no fuera suficiente evidencia del papel central que tiene esta institución en nuestra sociedad también podríamos reseñar que el ICE es la empresa generadora de energía que lo hace de la manera más limpia en la región:
Costa Rica presenta un 88,2% de generación limpia, muy por encima de Panamá 58,2%, Guatemala 68%, El Salvador 59,5%, Nicaragua 50,4% y Honduras con el 41%.
El ICE es un bastión fundamental del Estado solidario que ha caracterizado a Costa Rica del resto de países hermanos de la región y es muy importante que cualquier ajuste en su estructura interna preserve los principios fundamentales con los que fue creada.
Si existen abusos en las remuneraciones salariales de los estratos directivos de la institución estos deben ser corregidos con serenidad y seriedad, y no mediante linchamientos mediáticos promovidos por el poder privado de la comunicación y por los partidos que defienden los intereses de las élites empresariales que han pretendido siempre echar sus garras sobre la empresa más grande, más eficiente y rentable de la región.


Alonso Mejía.