Aarón Chinchilla EP. | El Centro de Investigación y Conservación del Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) anunció que, a partir de hoy, comenzó la tercera y última etapa de restauración del templo de San Blas de Nicoya, Guanacaste.
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Según trascendió, la tercera etapa de obras, prevista para ejecutarse en cuatro meses, ejecutará reforzamiento estructural, levantamiento detallado de los acabados y elementos decorativos.
Respecto a la técnica, se incorporarán fibras de carbono que aportan resistencia y de manera paralela, flexibilidad a la estructura. De la misma forma, se ejecutará la remoción de pisos y excavación para fundaciones e instalación de bases de concreto estructural desde donde se “anclan” las bandas de fibra de carbono al suelo.
Finalmente, se brindará el adecuado acabado a pisos, se repellarán con cal los muros y se rehabilitarán elementos decorativos, revestimientos y acabados de techo. También, se instalarán rampas de acceso para cumplir con la ley N° 7600 Igualdad de oportunidades para personas con discapacidad.
“Nos da mucha alegría iniciar la última etapa de restauración de uno de los templos más importantes y antiguos del país. A pesar de la situación fiscal se realizó un esfuerzo presupuestario importante para cumplir con el compromiso de entregar la iglesia de San Blas completamente restaurada a la comunidad y a todos los costarricenses, pues definitivamente este es un patrimonio muy querido por todos y todas”, expresó Diego Meléndez, director del Centro de Patrimonio Cultural.
La primera intervención consistió en reforzar las paredes laterales norte y sur del templo y la debida exploración arqueológica con el fin de documentar y dar una adecuada disposición a los restos humanos allí sepultados. Estos trabajos se realizaron en 2015, con una inversión de ¢167 millones.
En la segunda fase se reforzó la estructura de la espadaña del templo. Se logró su consolidación mediante la construcción de una estructura de acero y cemento en la parte posterior de la fachada principal. Esto fue en 2016 por un monto de ¢157 millones.
Anteriormente, el Ministerio de Cultura y Juventud invirtió ¢46 millones en conjunto para eliminar el riesgo de colapso (en 2013) y la contratación de una consultoría para el diseño del necesario reforzamiento estructural (en 2014).
El actual Templo de Nicoya es una estructura centenaria de paredes de calicanto y techo cubierto de tejas. Fue construido a inicios del periodo republicano (1827), por lo que su estilo guarda características de la Colonia.
No obstante, se tiene información que desde 1560 existió en el mismo lugar una primera edificación de paredes de madera y techo de paja. Además, anterior al templo actual, hubo otro levantado en 1644 con paredes de piedra y techo entejado, el cual fue afectado por varios incendios y finalmente sucumbió en el terremoto de Nicoya de abril de 1826.
Según se indica en el expediente de la intervención realizada en 2015 “[…] el templo anterior a la actual construcción fue, posiblemente, levantado en un periodo que comprende los años de 1640 a 1790. Este dato se debe a que fue en ese momento que a la iglesia se le puso techo de teja y paredes de piedra. Luego del terremoto de 1826, el inmueble fue derribado en su totalidad y la construcción del nuevo edificio se dio entre 1827 y 1834. Quizá con algunas variaciones, es este mismo el que hoy se observa en la actualidad en el centro de Nicoya”.

