Alonso Mejía | EP. Este lunes las calles de las principales ciudades de Honduras, especialmente Tegucigalpa, la capital, fueron escenarios de violentas protestas contra una recién aprobada ley que amenaza con el despido masivo de maestros, médicos y personal de salud. Policías, militares y paramilitares han salido a reprimir las protestas.
El jueves anterior se aprobó la Ley de Reestructuración y Fortalecimiento del Sistema de Salud y Educación, lo que provocó el descontento y movilización de los trabajadores del sector salud y educación, apoyados por gran parte de la ciudadanía, y de estudiantes de educación media y universitarios, quienes consideran que las medidas buscan privatizar los servicios de salud y educación.
Las protestas se suman a las “marchas de las antorchas” que todas las semanas exigen la salida del poder del presidente Juan Orlando Hernández, régimen vinculado con actos de corrupción y con el narcotráfico.
Tegucigalpa ha sido el epicentro de las movilizaciones, pero se registran barricadas en las principales vías de comunicación del país.
La ciudad colonial de Choluteca, ubicada al sur de Tegucigalpa en el departamento del mismo nombre limítrofe con Nicaragua, se considera el principal bastión de las protestas.
Policías y militares reprimieron a los ciudadanos con gases lacrimógenos y agua a presión, y se reportaron varias capturas de personas y daños en las vías respiratorias de los manifestantes.
En Tegucigalpa ardió el edificio que alberga las oficinas de la Alcaldía Municipal del Distrito Central, ubicadas en el caso histórico de Tegucigalpa.
Ante la presión ciudadana el Congreso Nacional anunció la suspensión de la sesión convocada para la tarde del lunes, para proceder a ratificar los dos decretos de ley dirigidos a la salud y a la educación.
Los opositores afirman que la ley se aprobó de manera fraudulenta, ya que no se consignó el voto de los congresistas mediante la proyección de la pantalla electrónica, instalada para tal efecto. Asimismo, violentó el procedimiento legislativo, porque se aprobó en un único debate, denuncian.
Por su parte, los maestros y médicos convocaron a un paro nacional este martes a partir de las 6:00 de la mañana.
Privatización de salud y educación el detonante
Con la asunción al poder del conservador Partido Nacional, Honduras comenzó un proceso de privatización en las instituciones del Estado, especialmente en las prestadoras de servicios públicos.
La privatización de la salud y la educación forma parte de las negociaciones que el gobierno de Honduras ha hecho con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para suscribir un nuevo acuerdo económico.
Los disturbios e incendios en las calles del centro de Tegucigalpa recordaron las escenas vividas en noviembre de 2017 durante la crisis postelectoral.
Honduras, uno de los más pobres de América Latina, vivó otro momento de crisis sociopolítica en 2009, a raíz del golpe de Estado contra el entonces presidente Manuel Zelaya.
Con una tasa de homicidios de 43 por cada 100.000 habitantes, Honduras es considerado como uno de los países más violentos del mundo principalmente por la operación de las pandillas y la incursión del narcotráfico, una situación que impera también en Guatemala y El Salvador.
Además, el 68% de los nueve millones de habitantes en Honduras vive en condiciones de pobreza. La mayoría culpa al presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, de no acabar con los problemas sociales.
En 2018, al menos 5.000 hondureños cruzaron las fronteras centroamericanas en un intento de busca de mejores condiciones de vida en Estados Unidos, huyendo de la corrupción, desempleo y pobreza que sume a su país.

