George Rodríguez EP. El grado de la represión antiopositora que registra el gobierno del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, es inconcebible y solamente comparable con la violencia de la dictadura derrocada en 1979, dijo, en declaraciones publicadas este martes, la ex comandante guerrillera nicaragüense Dora María Téllez.
“Nadie tiene imaginación para semejantes niveles de brutalidad. Nosotros que vivimos otra dictadura, nunca pensamos que Ortega iba a llegar a los extremos de los Somoza. Pero llegó y esa es la desgracia”, aseguró, en declaraciones a la agencia alemana de noticias DPA.
Téllez aludió así al general Anastasio Somoza García y su hijo el general Anastasio Somoza Debayle, los exponentes del represivo y corrupto régimen dictatorial que gobernó, desde 1937-1979, a ese país centroamericano, apoyado sobre la Guardia Nacional, la fuerza militar nicaragüense de esa época.
“Somoza llegó hasta el último momento con la Guardia Nacional intacta y la represión era tremenda. Ortega tampoco gobierna, manda. Él manda sobre su aparato represivo, no hay políticas públicas, el Estado apenas funciona, y eso no es gobernar”, agregó, en referencia a Somoza Debayle, derrocado en 1979 por la guerrilla del ahora gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), fuerza irregular de la cual Ortega y Téllez fueron comandantes.
Respecto a la violenta crisis sociopolítica que hace casi seis meses convulsiona a Nicaragua, y que el gobierno atribuye a un intento de golpe de Estado, la ex guerrillera aseguró que la represión antiopositora, como única respuesta gubernamental, mantiene al mandatario en aislamiento y a su administración encaminada a colapsar.
“Ortega está completamente aislado dentro y fuera del país. Es una situación de deterioro total que llevará al colapso (…) viene en picada”, aseguró.
La conspiración golpista no es al, indicó Téllez, una ex ministra de Salud –durante el gobierno revolucionario del FSLN (1979-1990), disidente del FSLN, y cofundadora –junto con el ex vicepresidente nicaragüense (1985-1990) Sergio Ramírez- del opositor Movimiento Renovador Sandinista (MRS).
“Aquí no hubo complot sino una crisis gravísima resultado de fraudes electorales, corrupción y autoritarismo. Ortega no ha podido revertir los factores estructurales de esta crisis y se mantiene en control solamente vía represión, utilizando policías, paramilitares y unos pocos jueces que hacen las veces de pelotón de fusilamiento”, explicó.
Respecto a la represión de que son blanco las masivas manifestaciones pacíficas antigubernamentales, Téllez dijo que a ello se agrega la advertencia de la Policía Nacional en el sentido de no permitir la realización de marchas que no cuenten con autorización.
“Ahora estamos bajo un estado de excepción real, de facto, que violenta la Constitución Política, en la que se consigna claramente el derecho de reunión y libre movilización”, advirtió.
En un comunicado que emitió el 14 de octubre, la Policía Nacional advirtió que no permitirá la realización de manifestaciones no autorizadas.
“No se permitirán manifestaciones que no cuenten con el permiso y resguardo policial”, indicó Téllez, en declaraciones telefónicas desde un lugar donde permanece oculta a causa de amenazas que ha recibido contra su vida.
En opinión de Téllez, el gobierno de Ortega enfrenta, además de su aislamiento y de su inminente caída, el marcado deterioro de la economía nicaragüense, a causa de la crisis.
La represión y la prohibición de manifestaciones son parte de “un proceso de asfixia del régimen, porque la economía también va en caída libre”, indicó, en alusión a cálculos de economistas locales en el sentido de que las pérdidas económicas causadas por la crisis son, de momento, superiores a 2,500 millones de dólares.
Estallada el 18 de abril, la crisis nicaragüense presenta, hasta ahora, saldo de por lo menos 500 víctimas fatales, miles de detenidos, heridos, y desaparecidos, daño masivo a la economía nacional, y la emigración de decenas de miles de personas –mayoritariamente, a la vecina Costa Rica-.
Las manifestaciones masivas, en apoyo a la exigencia de renuncia por parte de Ortega lo mismo que su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, son reprimidas por agentes policiales –principalmente antidisturbios- y grupos parapoliciales, en general, actuando conjuntamente.
La represión antiopositora se lleva a cabo lo mismo masivamente, contra marchas callejeras y otras actividades públicas, que selectivamente, mediante detenciones y ajusticiamientos de opositores quienes son blanco de búsqueda individual.


