Allan Madriz | EP. La Unión de Cámaras (Uccaep) instó al gobierno a tomar una serie de medidas sociales, financieras y laborales para ayudar a las empresas a enfrentar los efectos económicos, ante la emergencia nacional por el COVID-19.
Álvaro Sáenz, presidente de la Uccaep, indicó que una de las propuestas realizadas al gobierno es reducir el impuesto de valor agregado (IVA) del 13% al 6% mientras dura la alerta amarilla y así estimular el consumo nacional.
“Si se retrasan las acciones urgentes el desempleo se podría disparar del 12% al 19%”, indicó Sáenz en conferencia de prensa realizada este martes.
El sector privado ofreció al Presidente de la República un Pacto Nacional por el Empleo, y propuso formar un comité de crisis con: el Primer Mandatario, Diputados, Alcaldes y la Unión de Cámaras.
Otras de las medidas financieras y fiscales son la readecuación de deudas e hipotecas, así como de los atrasos en el pago de créditos, para aliviar el flujo de caja de las empresas.
Asimismo, sugieren flexibilizar, de manera temporal, la normativa regulatoria de reclasificación de deudores y sus mitigadores, para poder tener la capacidad de reestructurar créditos, ampliando plazos y dando periodos de gracia.
El presidente de la Uccaep insistió en reducir las tarifas eléctricas y flexibilizar los instrumentos de política monetaria, como los encajes, para bajar el costo financiero y proveer la liquidez necesaria.
A nivel laboral, el sector privado propone flexibilidad laboral o jornadas excepcionales, en el caso de la población laboral de bajos ingresos que no puede acceder a teletrabajo, aduciendo que se salvarán muchos trabajos por flexibilidad de horarios.
La Uccaep urge de analizar la posibilidad de suspender, de manera parcial o total el contrato de trabajo y por ende el pago de cargas sociales: “De no hacerse rápidamente, el desempleo aumentará rápidamente”.
Según manifestó Sáenz debe considerarse la suspensión por un mes de las cuotas obreras de la Caja y en firme eliminar, durante la emergencia, toda multa e intereses por atraso en el pago de las cuotas patronales (no obrero), y no castigar a los patronos que no han podido pagar, designándolos como morosos.
Finalmente, los empresarios señalaron que el miedo y la desinformación son el peor enemigo, que no debe cundir el pánico porque la producción sigue activa, abastece de productos y de todo lo necesario para que los costarricenses disfruten del estado de bienestar.
