France24. – Los precios del petróleo subieron alrededor de un 20% alcanzando su nivel más alto desde julio de 2022, ya que la expansión de la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán llevó a algunos de los principales productores a recortar los suministros.
A ello se suma la preocupación de una interrupción prolongada del transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz.
Todo eso ha generado tensiones en distintos sectores: el índice Nikkei, de la bolsa de Tokio, cayó a primera hora un 5% después de que el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) superara este domingo los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022, tras cumplirse una semana de la guerra de Estados Unidos e Israel en Irán.
El petróleo subió hasta un 30% durante la operativa en Asia y, hacia las 13H30 GMT, el West Texas Intermediate (WTI) subía un 9,6% a $102,23 el barril y el barril de Brent del mar del Norte ganaba 10,3% a $99,61.
Incluso tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando el petróleo alcanzó un nivel de $130,50 por barril, la subida de los precios no fue tan vertiginosa.
“Las acciones hoy operan en rojo”, afirmó Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB.
Las bolsas europeas abrieron con marcadas caídas, pero a media jornada recortaron las pérdidas por la perspectiva de que los países del G7 recurran de forma coordinada a sus reservas para contener la escalada de los precios.
Una fuente del gobierno francés confirmó que esta opción será discutida en una videoconferencia de los ministros de Finanzas del foro, pero más tarde el titular de Finanzas galo, Roland Lescure, afirmó que todavía no hay consenso para utilizar esta estrategia.
Hacia las 13H40 GMT, la Bolsa de París perdía un 1,56%, Fráncfort un 1,14%, Londres cedía un 0,76%, Milán un 1,01% y Madrid un 1,58%.
En Wall Street se confirmó la tendencia y, tras las primeras operaciones, el Dow Jones cedía un 1,23%, el Nasdaq un 0,95% y el marcador S&P 500 perdía un 1,08%.
Irak ha pasado de producir 4,3 millones de barriles diarios antes de que se iniciaran las hostilidades en el Medio Oriente a una cuota de 1,3 millones, registrando una caída de 70% en la producción.
Fuentes del sector de hidrocarburos confirmaron la información a la agencia Reuters, y explicaron que la merma en la explotación de los yacimientos del sur del país se debe a las limitaciones para la exportación, debido al cierre del Estrecho de Ormuz a la navegación de tanqueros.
Entre tanto, la infraestructura de hidrocarburos de Irán se ha convertido en un nuevo blanco de la operación conjunta israelí-estadounidense, mientras Teherán asegura que todavía no ha usado las armas de última generación de su arsenal y que tiene recursos para resistir por al menos seis meses.
Sin embargo, los elevados precios del petróleo sumado al cierre del estrecho de Ormuz muestran que dichas afirmaciones podrían ser, no del todo tan veraces.

