George Rodríguez EP. La anunciada masiva redada contra inmigrantes irregulares en Estados Unidos está en marcha, informaron, este domingo, medios de comunicación locales.
La acción represiva fue inicialmente programada para llevarse a cabo en 10 ciudades -Atlanta, Baltimore, Chicago, Denver, Houston, Los Angeles, Nueva Orleans, Nueva York, San Francisco-, pero la irrupción de la tormenta tropical Barry, en Nueva Orleans, determinó la suspensión, allí, de la operación de Control de Inmigración y Aduanas (Immigration and Customs Enforcement, ICE), según las versiones periodísticas.
Agentes de ICE “lanzaron, el domingo, a nivel nacional, redadas de inmigración destinadas a detener a inmigrantes, en el país, quienes enfrentan deportación, para que sean enviados de regreso a sus países de origen”, planteó la radioemisora Voz de América (Voice of America, VOA), uno de los medios que aclararon que la acción afecta a nueve ciudades.
En declaraciones que formuló el 12de julio –dos días antes del lanzamiento de la redada-, el presidente estadounidense, Donald Trump –un tenaz enemigo de la inmigración indocumentada-, afirmó que la medida es bien recibida por la mayoría de los alcaldes de las ciudades afectadas.
“La mayoría de los alcaldes lo quieren. ¿Saben por qué? No quieren tener crímenes en sus ciudades”, afirmó, en declaraciones a periodistas.
Sin embargo, en declaraciones a diversos medios de comunicación estadounidenses, varios de los jefes de gobierno de las ciudades, no solamente condenaron la redada sino que expresaron apoyo a los inmigrantes, además de cuestionar la declarada motivación de Trump.
El alcalde de la nororiental ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, uno de los más firmes opositores a la xenofóbica política migratoria de Trump, dijo que la ofensiva antinmigrante constituye “un acto político para convencer a mucha gente en Estados Unidos de que los inmigrantes son el problema”, e informó sobre acciones de agentes de ICE, en algunos sectores neoyorquinos, las que calificó de fracasadas.
De Blasio indicó, asimismo, que defensores locales de los derechos humanos llevan adelante una campaña de información y apoyo a las personas inmigrantes asentadas en la ciudad.
Por su parte, la alcaldesa de la sureña ciudad de Atlanta, Keisha Bottoms, aconsejó, a quienes teman que se les aplique la acción de deportación, que, entre otras medidas de protección, no permitan el ingreso, a sus respectivas viviendas, de agentes de ICE, excepto si los funcionarios portan orden judicial para ello.
Asimismo, que no se desplacen por vías públicas, y, en el caso de que deban hacerlo, que sea acompañadas.
“Si alguien toca tu puerta, por favor no la abras a menos que tengan una orden”, expresó Bottoms, quien informó que “estamos pidiendo a la gente, si tiene miedo de deportación, que permanezca en casa el domingo”, o, si debe abandonar el inmueble, “que se traslade en grupos”.
Por su parte, la recientemente instalada alcaldesa de la norteña ciudad de Chicago, Lori Lightfoot, hizo referencia al hecho de que la redada nacional, declaradamente enfocada en miles de inmigrantes irregulares contra quienes se ha emitido orden de deportación, podría afectar en general, de acuerdo con advertencias de sectores de sociedad civil, también a extranjeros indocumentados, incluidas personas asentadas hace años, en el país, y con hijo nacidos en territorio estadounidense.
Lightfoot denunció que tal situación genera temor, con fuertes efectos, en esas poblaciones.
“Esta incertidumbre, este miedo, está causando estragos, está traumatizando a la gente”, denunció.
Por su parte, citado por la VOA, el director interino de ICE, Matthew Albence, afirmó -ceñido al recurrente discurso de Trump, respecto a la presencia de criminales, entre los miles de migrantes indocumentados quienes llegan a Estados Unidos, lo que plantea un riesgo a la seguridad nacional-, que el objetivo principal de la redada está constituido por lo que describió como inmigrantes peligrosos y con expedientes judiciales.
Trump anunció, el 17 de junio, vía Twitter, la operación represiva en gran escala.
El presidente es un tenaz enemigo de la inmigración indocumentada, específicamente, el masivo movimiento humano originado en el Triángulo Norte de Centroamérica –El Salvador, Guatemala, Honduras-, con rumbo a Estados Unidos, recorriendo unos cuatro mil kilómetros, principalmente por territorio del limítrofe México.
Se trata de miles de personas –incluidos niños y mujeres, algunas de ellas embarazadas- quienes huyes de la inseguridad ciudadana –generada por violencia de pandillas y organizaciones de crimen organizado internacional- y de la falta de oportunidades de esos tres países, caracterizados, además, por críticos contextos socioeconómicos.
Estos migrantes son rechazados, por fuerzas militares estadounidenses, cuando intentan cruzar, desde el lado mexicano, la Frontera Sur de Estados Unidos.
Sumado a ello, el gobierno de Trump presionó a su contraparte del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y logró, el 7 de junio, la firma de un acuerdo bilateral que obliga, a la parte mexicana, a implementar medidas para frenar la migración irregular hacia Estados Unidos –lo que está ocurriendo-.
SEA PARTE
Apostamos por un periodismo independiente, donde Usted como socio y socia contribuye a producir información de calidad.
Con su aporte estará apoyando un periodismo libre y transparente, que profundiza en los hechos que tienen un impacto real en las personas.


