Los ministros brasileños de Exteriores y de la Mujer acusaron a las autoridades españolas de crueldad por haber tenido a la señora Da Silva encerrada en una habitación del aeropuerto durante tres días hasta que se la devolvió a Brasil contra su voluntad. El gobierno brasileño ya había avisado al gobierno español que endurecería los trámites migratorios a los viajeros españoles a partir del mes de abril, pero este caso les ha llevado a adelantar las medidas restrictivas.
Ahora las autoridades españolas están corriendo, capitaneadas por el número dos de la embajada española, el señor Juan José Buitrado, para que se firme la “pipa de la paz”, lamentando la imagen “injusta” que se está dando en Brasil por este caso. Y yo pregunto ¿injusta? Quién no conoce a alguna persona que se la haya devuelto a la fuerza, ya sean costarricenses, nicaragüenses, argentinos…..de todas parte de América latina que, en muchísimos casos, fueron enviados a esta famosa habitación que existe en el aeropuerto de Barajas en Madrid, donde han estado confinados varios días hasta ser devueltos a sus países de origen, cuando la mayoría de las veces contaban con los requisitos solicitados por las autoridades españolas. Y eran devueltos muchas veces por el simple capricho del policía de aduanas de turno.
Por qué el funcionario no permitió la entrada de la señora Da Silva de 77 años, aunque ella no cumpliera todos los requisitos. ¿Qué excusas adujo para no dejarla entrar? ¿Quizás tuvo miedo de que viniera a ocupar un puesto de trabajo o a dedicarse a delinquir vendiendo drogas o practicando la prostitución a su 77 años?
La mal llamada “madre patria” ha maltratado a los viajeros procedentes de américa latina de forma humillante desde hace algunos años, exigiendo un sin fin de requisitos que, en muchos de los casos, requerían de enormes esfuerzos económicos por parte de los viajeros y que a veces, lamentablemente, muchas de ellas, no servían para conseguir el permiso de entrada por el simple hecho de que se tenía que cumplir un cupo de prohibiciones impuesto por las autoridades españolas.
España tiene en estos momentos 5 millones 400 mil parados y a finales de este año, el mismos gobierno admite que se llegará a los 6 millones, lo cual quiere decir que la cifra puede ser mucho más elevada. De estos millones de parados, la franja de personas entre 18 y 28 años soporta un 49 % de paro, es decir, en España la mitad de la gente joven está sin trabajo.
España con esas cifras de paro se encuentra a las puertas de una suspensión de pago en lo que respecta a su economía y a las puertas de revueltas sociales importantes. En todo caso, tiene por delante largos años de recesión económica y miseria. Por todo ello, es fácil de imaginar que la emigración será muy alta en los próximos años. Vale la pena que los gobiernos latinoamericanos tengan en cuenta estos datos porque se avecina una avalancha de españoles en busca de trabajo. Hay gente muy bien preparada y creo que muchos países latinoamericanos se pueden beneficiar de esta mano de obra profesional, pero, de la misma forma que lo ha hecho España, se tienen que implantar filtros y no permitir la entrada a todo el mundo, porque también hay mucho gente que no aportaría nada positivo a estos países.
*Colaborador de El Periódicocr.com
