George Rodríguez EP. La mayoría demócrata de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, con apoyo de algunos legisladores republicanos, dio aprobación a una proyecto de ley que apunta a que inmigrantes cubiertos por algunos programas estadounidenses de protección, puedan acceder a la ciudadanía estadounidense, de acuerdo con versiones periodísticas locales.
La iniciativa reunió el apoyo general de 237 representantes –los 230 demócratas más siete republicanos-, frente a 187 votos en contra, de acuerdo con las mismas fuentes.
El proyecto, que ahora pasa a debate y votación en el Senado –de mayoría conservadora republicana-.
De ser aprobado en la Cámara Alta, el proyecto se coinvertiría en ley cuyos beneficiarios serían algo más de 2.5 millones de inmigrantes indocumentados, actualmente cubiertos por los programas Acción Diferida para Llegadas de Niños (Deferred Action for Childhood Arrivals, DACA), Estatus de Protección Temporal (Temporary Protected Status, TPS), y Partida Obligatoria Diferida (Deferred Enforced Departure, DED).
DACA es una política que permite, a personas adultas quienes, durante su infancia, ingresaron ilegalmente a Estados Unidos, evitar la deportación y optar por permisos de trabajo –complementada por Desarrollo, Asistencia, y Educación para Menores Extranjeros (Development, Relief, and Education for Alien Minors, DREAM), que permite, a menores extranjeros, optar, mediante un proceso de varias etapas, por la residencia permanente en Estados Unidos-.
La sigla DREAM es la palabra inglesa que, en español, significa “soñar”, y los beneficiarios de ese programa son usualmente mencionados como “dreamers” (“soñadores”).
El TPS, que ha sido, históricamente, objeto de reiteradas prórrogas por períodos en general de 18 meses, permite, a los beneficiarios, permanecer y trabajar en Estados Unidos, sin perjuicio de su condición migratoria, y los protege de ser deportados.
El estatus es otorgado a personas cuyas vidas están en peligro en sus respectivos países de origen, a causa de “condiciones extraordinarias y temporales”, lo que incluye crisis en materia de seguridad, ambiental, de salud pública.
Por otra parte, DED es una iniciativa de aplicación presidencial discrecional que, si bien no constituye un estatus migratorio específico, protege –habitualmente por algún período específico-, a los inmigrantes a quienes cubre, contra su expulsión de Estados Unidos.
Durante el debate de la iniciativa aprobada este miércoles en la Cámara de Representantes, la presidenta de ese organismo legislativo, la demócrata Nancy Pelosi, se refirió a los potenciales beneficiarios al aporte que ofrecen a Estados Unidos.
“Sus historias desprenden dignidad, y patriotismo por nuestro país”, expresó, en alusión, en el primer caso, a las dramáticas situaciones –violencia, pobreza, falta de oportunidades- que los expulsan de sus respectivos países de origen.
Ese es, en general, el caso de los miles de migrantes –niños y mujeres incluidos- quienes abandonan el Triángulo Norte de Centroamérica –El Salvador Guatemala, Honduras-, para recorrer, en precarias condiciones, los alrededor de cuatro mil kilómetros que los separan del territorio estadounidense.
La iniciativa apunta a “que puedan sentirse mucho más seguros”, en Estados Unidos, explicó la legisladora.
En alusión a la oposición republicana –incluida la posición del presidente estadounidense, Donald Trump- a acciones de protección a inmigrantes indocumentados, Pelosi criticó, en conferencia de prensa previa a la votación, la politización del tema.
“No debería haber nada partidista ni político sobre esta ley”, advirtió, para agregar, de inmediato, que “estamos dando una oportunidad, a gente que ha contribuido mucho a Estados Unidos”.
En el bando republicano, el diputado Ben Cline afirmó –usando la misma argumentación que Trump, al oponerse al ingreso, de migrantes indocumentados, a Estados Unidos- que el proyecto de ley constituye un riesgo para la seguridad nacional.
Permitir que esas personas tengan acceso fácil a la ciudadanía estadounidense, “podría provocar que miembros de bandas criminales, terroristas, y otros delincuentes” se beneficien con la medida, advirtió.
Desde su llegada, hace algo más de dos años, a la presidencia estadounidense, Trump, un tenaz adversario de la inmigración indocumentada, ha amenazado con suspender o limitar programas tales como DREAM, y ha anunciado la suspensión del TPS para miles de inmigrantes salvadoreños y hondureños, entre otros.
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