George Rodríguez EP. Costa Rica refirma que la solución a la crisis que afecta a Venezuela debe ser pacífica y democrática, enmarcada en el derecho internacional y el multilateralismo, declaró, este martes, el canciller costarricense, Manuel Ventura.
“Consecuente con nuestros principios históricos y constitucionales de acción internacional, nuestro país aboga por que la crisis política en Venezuela sea resuelta de manera política, pacífica, y democrática”, señaló Ventura.
En tal contexto, es necesario que sea posible consolidar el marco de garantías para que, en el menor tiempo posible, se lleve a cabo un proceso electoral creíble y de irrestricta participación, planteó el canciller, un ex juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).
En ese sentido, “insiste en la necesidad de unir esfuerzos para que, en el más breve plazo, se establezcan las garantías necesarias para la realización de un proceso electoral creíble, con la participación de todos los actores políticos, y con las garantías y estándares internacionales para una transición democrática y pacífica”, ya que, “considerando a todos los sectores, se podrá prevenir mayor violencia y sufrimiento del pueblo venezolano”, agregó.
La posición del país centroamericano se apoya en su tradición de nación de paz y democracia, defensora de los derechos humanos, y en el hecho de que, hace siete décadas, abolió su ejército, precisó el ministro.
Sobre esa base, “cualquier Hoja de Ruta que no apoye el procedimiento anterior como punto de partida para resolver la crisis en Venezuela no es compartida por Costa Rica”, de modo que, “en este sentido, una vez más, nuestro país rechaza firmemente cualquier curso de acción que implique el ejercicio de la violencia contra el pueblo venezolano, el uso de la fuerza o la intervención militar en Venezuela”, enfatizó.
Al condenar la represión lanzada el 23 de febrero, en las zonas fronterizas sur –con Brasil- y oeste –con Colombia-, para impedir el ingreso de ayuda humanitaria –principalmente estadounidense- almacenada en esos dos países –mayoritariamente en el segundo-, Ventura condenó lo que describió como violencia y uso excesivo de fuerza, con saldo de víctimas fatales y heridos.
“Costa Rica reitera su llamado, al régimen de Maduro, para que permita la entrada de la ayuda humanitaria (…) y, a la comunidad internacional, a colaborar en este esfuerzo”, planteó.
El país también se suma a los llamados, de Naciones Unidas y de organizaciones de asistencia y rescate internacionales, a que, para canalizar la ayuda de emergencia se trabaje coordinadamente y en apego a los derechos humanos, señaló.
“En este contexto Costa Rica no pudo acompañar la Declaración del Grupo de Lima, del que continúa siento parte y con el cual mantiene una serie de afinidades”, indicó Ventura, agregando que “seguirá comprometida y participando de todos aquellos esfuerzos diplomáticos e instancias encaminadas a abrir los contactos entre las partes apoyando el restablecimiento pacífico del orden constitucional en Venezuela y el respeto de los derechos humanos”.
El canciller reiteró, así, los conceptos contenidos en el comunicado que, al respecto, la cancillería costarricense emitió luego de la XI Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de Lima, llevada a cabo el lunes, en Bogotá.
Al explicar los motivos de la decisión costarricense, la cancillería mencionó que son dos: la necesidad de que se permita el ingreso, a Venezuela, de ayuda humanitaria exterior, y la realización de elecciones con participación irrestricta.
En el primer caso, Costa Rica “considera indispensable que en esta situación se permita el acceso de la ayuda humanitaria”, además de exhortar, al régimen del cuestionado presidente venezolano, Nicolás Maduro, a “que permita la entrada de la ayuda humanitaria y evitar el sufrimiento de la población de Venezuela”, se indicó en el texto de dos páginas.
También llama a la comunidad internacional a que se esfuerce, en el marco de los principios universales de la ayuda humanitaria -humanidad, neutralidad, imparcialidad, e independencia operativa-, para que el traslado, a Venezuela, de la asistencia humanitaria, sea seguro y efectivo, agregó la cancillería.
En el segundo caso, Costa Rica considera que, “para que la celebración de elecciones libres y transparentes en Venezuela, sea abierta a la participación de todas las fuerzas políticas, las mismas deben realizarse tomando en cuenta a todos los actores políticos. Considerando a todos los sectores, se podrá prevenir mayor violencia y sufrimiento del pueblo venezolano”, indicó, además.
La cancillería ratificó que, no obstante haberse abstenido de adherir a la declaración de este lunes, el país mantiene su compromiso con los esfuerzos diplomáticos que apunten a dar solución a la dramática situación socioeconómica venezolana.
“Costa Rica seguirá comprometida participando de todos aquellos esfuerzos diplomáticos e instancias encaminadas a abrir los contactos entre las partes apoyando el restablecimiento pacífico del orden constitucional en Venezuela y el respeto de los derechos humanos”, además de que “reafirma su irrevocable compromiso con los mecanismos de solución pacífica de los conflictos, la diplomacia, las herramientas del derecho internacional y el multilateralismo para resolver la crisis en Venezuela”, puntualizó.
En la declaración de cierre del encuentro, la mayoría del grupo señaló que la transición de Venezuela, hacia la democracia, debe constituir un proceso pacífico, enmarcado en la Constitución nacional y el Derecho Internacional, que sea conducido por los venezolanos.
También debe apoyarse en un mecanismo de índole tanto política como diplomática, recomendaron los 10 miembros del bloque americano –del total de 14-, que suscribieron la declaración de cierre del encuentro.
El documento de 18 puntos contenidos en tres páginas, bajo el título “Declaración del Grupo de Lima en apoyo al proceso de transición democrática y la reconstrucción de Venezuela”, contó con la adhesión de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, aunque no así de Costa Rica, Granada, Jamaica, México.
La declaración también fue firmada por la representación de Guaidó, quien participó, por vez primera, en una reunión del bloque regional.
Asimismo, asistieron los presidentes Jimmy Morales (Guatemala) y Juan Carlos Varela (Panamá), así como los vicepresidentes Hamilton Mourão –un militar retirado- (Brasil), y Mike Pence (Estados Unidos).
El Grupo de Lima toma su nombre de la capital de Perú, ciudad en la que fue creado, el 8 de agosto de 2017, para dar seguimiento, y buscar solución pacífica, a la crisis venezolana.
Integrado por doce países americanos –Argentina, Brasil, Canada, Chile, Colombia, Costa Rica, Granada, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú-, el grupo es avalado por la Organización de los Estados Americanos y la Unión Europea, además de contar con el respaldo de la oposición venezolana.
La crisis socioeconómica, política, y de seguridad venezolana ha generado el éxodo que, de acuerdo con diversos cálculos, han emprendido alrededor de 3.5 millones de personas quienes, vía terrestre, se han desplazado a países sudamericanos tales como los limítrofes Brasil y Colombia, lo mismo que a otras naciones del área, tales como Ecuador y Perú.
Además de la represión antiopositora por parte del régimen madurista, los migrantes denuncian, entre otros factores causantes del éxodo, la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el marcadamente bajo poder adquisitivo de los salarios, y la generalizada falta de oportunidades.
