George Rodríguez EP. El Congreso de Guatemala condenó este miércoles la violencia que golpea hace más de tres meses a Nicaragua, llamó a las partes involucrada a retomar el interrumpido diálogo por la paz, y exhortó a la comunidad internacional a actuar.
Con el voto favorable de 83 de sus 158 diputados, el parlamento unicameral guatemalteco aprobó un Punto Resolutivo en ese sentido.
Los legisladores lamentaron la pérdida de vidas humanas –casi 450 en más de cien días de conflicto-, y rechazaron, enérgicamente, las “las acciones de violencia y represión de las fuerzas públicas y grupos ilegales armados en contra de la sociedad y grupos de oposición”.
El texto, contra el cual votaron 12 legisladores, mientras los otros 63 se ausentaron de la votación, también incluyó una exhortación a gobierno y oposición, mediados por la Iglesia católica, a restablecer las conversaciones en procura de paz.
Se trata de un “respetuoso llamamiento”, a las partes involucradas a “retomar el diálogo como mecanismo de solución a la crisis”, y de una exhortación a las entidades internacionales a “actuar conforme a los instrumentos, convenciones y tratados vigentes”, agregaron los parlamentarios.
En esa línea de razonamiento, el diputado opositor Manuel Conde, uno de los promotores de la resolución, aseguró que Guatemala –que fue, el siglo pasado, escenario de la más extensa guerra interna centroamericana, conflicto que duró 36 años (1960-1996)- “no puede callar ante ningún acto arbitrario y violento, venga de donde venga”, sino que su deber, como país, consiste en impulsar (…) un “diálogo constructivo como vía de solución a la crisis”.
Instalado el 16 de mayo, promovido por el gobierno, y con la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) como mediadora y testigo, el Diálogo Nacional, en procura de pacificar al país, está actualmente interrumpido –como lo ha estado la mayor parte del tiempo-, debido a la intransigencia de las posiciones, respectivamente, gubernamental y opositora.
La resolución parlamentaria guatemalteca fue aprobada una semana después de que, en similar acción, la Cámara de Representantes de Estados Unidos condenó este la violencia del gobierno de Nicaragua contra los participantes en manifestaciones pacíficas opositoras, y llamó a la comunidad internacional a solidarizarse con el pueblo de ese país centroamericano.
En su resolución H.RES.981, aprobada por unanimidad, la cámara baja legislativa también expresó apoyo al pueblo nicaragüense en la búsqueda de democracia.
“La Cámara de Representantes (…) condena la violencia, persecución, intimidación y los asesinatos de manifestantes pacíficos por parte del Gobierno de Nicaragua”, indicó en el primero de los cinco puntos resolutivos contenidos en el documento de seise páginas.
También señaló la necesidad de solidaridad global hacia los nicaragüenses, y, al destacar la búsqueda de democracia por parte de ese pueblo, señaló el reclamo popular de elecciones libres.
En ese sentido, indicó que “exhorta a la comunidad internacional a ser solidaria con el pueblo de Nicaragua”, y aseguró que “apoya al pueblo de Nicaragua en su búsqueda de democracia, incluido su llamado a elecciones libres y limpias supervisadas por creíbles observadores nacionales e internacionales”.
Ambas resoluciones se enmarcan en la violenta crisis sociopolítica estallada hace más de tres meses y que hasta ahora registra saldo de casi 450 víctimas fatales, más de dos mil heridos, detenidos, y desaparecidos, así como daños en gran escala en materia económica.
La situación se originó, el 18 de abril, en el decreto presidencial que apuntaba a reformar el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
El retiro, días después, del decretó, determinó que la masiva protesta popular se enfocase en la actual exigencia de que Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, renuncien a sus respectivos cargos.
La respuesta de la pareja gubernamental ha consistido en intensificar la represión policial y parapolicial antiopositora.
