Redacción. – La Universidad de Costa Rica (UCR) está en medio de un intercambio tenso por la difusión de un sondeo electoral realizado esta semana por el Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo (CIOdD).
La controversia estalló tras la publicación de un sondeo electoral realizado por el Centro de Investigación Observatorio del Desarrollo (CIOdD). Dicho estudio señalaba que el expresidente de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), Álvaro Ramos (PLN), encabeza la intención de voto con 24.7%, seguido de cerca por el diputado Ariel Robles (Frente Amplio), quien alcanza un 20.8%.
Muy cerca aparecían la exprimera Dama Claudia Dobles (Coalición Agenda Ciudadana), con 17.2%, y la exministra de la Presidencia y abanderada del chavismo, Laura Fernández (Pueblo Soberano), con 13.1%.
Más abajo en la lista, pero aun con apoyos visibles, se ubica Juan Carlos Hidalgo (PUSC) con 6.7%.
El resto de las candidaturas registra menos de un 3% cada una, lo que confirma la dispersión de preferencias.
“Sesgado”
No obstante, Ericka Méndez Chacón, directora de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR), cuestionó el sondeo y además, pidió al CIOdD que se retractara de los resultados.
Como si fuera poco, criticaron la metodología empleada durante la recolección de datos y el diseño del estudio” así como la importancia de las muestras aleatorias para poder extrapolar los resultados a la población. Incluso, señalaron que los sesgos metodológicos “no solo afectan la calidad del estudio, sino que también pueden inducir a interpretaciones erróneas y decisiones mal fundamentadas por parte de terceros que confíen en dichos resultados”.
“Este tipo de ‘estudios’ desvían la atención y los recursos universitarios de los retos metodológicos reales que se presentan en los estudios de opinión elaborados siguiendo las mejores prácticas, a los que unidades como la Escuela de Estadística y la Unidad de Servicios Estadísticos buscan dar atención siempre desde un punto de vista científico.
La intención de reportar resultados a la población y a medios de prensa nacional provenientes de una muestra con estas características no es clara. Se transmite una imagen equivocada de la seriedad y el rigor metodológico de la Universidad, incluso fuera de nuestras fronteras. No aportan información relevante para la discusión pública, particularmente en un tema tan sensible como la intención de voto y actitudes hacia el gobierno de turno, y más bien menoscaban la confiabilidad de la población en los estudios de opinión y en la Universidad de Costa Rica”, señalaron.
La Escuela de Estadística señaló que todo estudio surgido desde las universidades debe responder a objetivos científicos claros de investigación para ofrecer aportes nuevos al conocimiento de la realidad.
No cambian criterios
A pesar de lo anterior, el CIOdD y principalmente, su director, Carlos Murillo, rechazó tajantemente la posibilidad de retractación.
Argumentó que el sondeo no generó costos adicionales, pues se elaboró con herramientas ya adquiridas por la universidad y utilizadas en otros proyectos. Además, defendió que este tipo de estudios son reconocidos en la literatura internacional como válidos para ofrecer un acercamiento a sectores específicos del electorado, aunque no constituyan un reflejo representativo de toda la población.
Murillo lamentó la dureza de la postura de la Escuela de Estadística y criticó que la comunicación no se le dirigiera directamente. En su visión, más que un error, el estudio es un aporte a la discusión pública, una “fotografía parcial, pero útil”, que permite entender dinámicas de participación en determinados segmentos sociales.


Alonso Mejía.