George Rodríguez EP. La impunidad que persiste en el caso del asesinato de la concejala y defensora de los derechos humanos brasileña Marielle Franco fue denunciada este viernes, al cumplirse el sexto mes del crimen, por Mónica Benício, la compañera sentimental de la activista.
Las autoridades se limitan a indicar que hay progreso en la investigación del homicidio ocurrido el 14 de marzo, en una calle del centro de la oriental ciudad de Río de Janeiro, aseguró Benício.
“Me dicen, siempre, que ‘estamos trabajando, estamos avanzando’, pero nunca reportan elementos consistentes”, expresó, a medios locales, en alusión a afirmaciones que ha formulado el ministro de Seguridad Pública brasileño, Raúl Jungmann, en el sentido de que la investigación progresa y está próxima a finalizar.
El asesinato de Franco, una líder afrobrasileña, feminista y de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales (Lgbti), constituyó un ataque a la democracia, aseguró Benício.
“Como esposa, siento un dolor muy particular. Pero como brasileña, es doloroso ver cómo un crimen atenta a la democracia (permanece) sin ningún tipo de respuesta, seis meses después”, subrayó.
Benício indicó que, ante la inmunidad en que se mantiene el homicidio, fue invitada a participar en la 39 Sesión del Consejo de derechos Humanos de las Naciones Unidas, que se desarrolla en la sede del organismo, en la ciudad suiza de Ginebra, para denunciar la situación del caso que el Ministerio Público brasileño debe investigar.
Franco era concejal por el izquierdista Partido Socialismo e Liberdade (Partido Socialismo y Libertad, Psol), y, además de ser tenaz defensora de los derechos de poblaciones socialmente discriminadas, se oponía firmemente a la política de represión policial aplicada por el gobierno del derechista presidente brasileño, Michel Temer, para combatir la criminalidad.
Nacida en Maré, una de las favelas –barrios habitados por personas de escasos recursos, actualmente foco de la política de seguridad de Temer- de Río de Janeiro, considerada como una de las más violentas de esa costera ciudad brasileña, Franco, de 38 años, fue asesinada a balazos mientras se hallaba en su automóvil, en una calle del centro de Río de Janeiro, junto al conductor Anderson Gomes, quien también falleció.
El homicidio generó inmediatas manifestaciones de repudio a nivel nacional.
Respecto al crimen, el presidente nacional del Psol, Juliano Medeiros indicó, en inmediata reacción, que “a pesar de los esfuerzos de investigación, no hay pruebas de que incrimine a ningún sospechoso en este acto bárbaro”, del que “estamos más convencidos que nunca de que (…) fue un crimen político ordenado por personas poderosas con los medios para pagar un alto precio y promover un crimen casi perfecto”.
En ese sentido, Jean Wyllys, diputado por el Psol y presidente de una comisión parlamentaria encargada de monitorear el proceso de investigación, denunció, en el Congreso Nacional, que el estancamiento en las pesquisas fortalece la perspectiva de impunidad.
“Cuanto más tiempo pasa, se deshacen más las evidencias, y las posibilidades de que se aclare el crimen se hacen más pequeñas. Esa es nuestra preocupación. Queremos saber quién mató a Marielle, y por qué”, aseguró el parlamentario.
Agrupaciones brasileñas defensoras de los derechos humanos programaron para este viernes, a partir de las 1400 hora local, una actividad popular masiva consistente en difundir, por la red social Twitter, un mensaje con la etiqueta #MarielleFranco, para exigir que las autoridades den respuesta al asesinato.



