Aarón Chinchilla EP. | La Alta Comisionada de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos (DDHH), Michelle Bachelet, afirmó que tiene “información corroborada” sobre homicidios, intentos de asesinato, amedrentamientos y persecución a manifestantes que protestaron contra el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega y su gobierno.
La expresidenta chilena presentó ante el consejo de DDHH de Naciones Unidas un informe en el que se detalla que el gobierno nicaragüense habría cometido presuntas violaciones en contra de manifestantes que participaron en las protestas del 2018 contra el orteguismo.
El documento consigna que existen, al menos tres casos suscitados en el Departamento de Jinotega (norte), en los que se asesinaron activistas contra el gobierno y además, Bachelet aseguró que, al día de hoy, más de 100 personas que continúan tras las rejas por participar en las manifestaciones antiorteguistas.
“El espacio cívico en Nicaragua se ha visto reducido significativamente y la libertad de expresión ha sido restringida”, dijo Bachelet.
Por su parte, Valdrack Jaentschke, ministro asesor de la Presidencia para las Relaciones Internacionales de Nicaragua, descalificó los señalamientos del informe de Bachelet y aseguró que en su país “se respetan todos los derechos fundamentales de los ciudadanos”.
“Reiteramos que no se ha acusado ni perseguido a ninguna persona por participar o apoyar protestas pacíficas ni por ejercer la defensa de los derechos humanos” (…) No existe ningún patrón de detención arbitrario ni desapariciones forzadas. En Nicaragua no existe tortura ni tratos crueles, inhumanos o degradantes en ningún centro de detención del país”.
Igualmente, señaló que la recolección de la información para elaborar el reporte se hizo bajo “criterios parcializados” en los que se omiten directamente “actos de terrorismo, asesinato, torturas, secuestros, extorsión y otros delitos de crimen organizado” de los que responsabilizó expresamente a los manifestantes. Del mismo modo, aseguró que nunca se ha perseguido a la prensa nicaragüense o internacional.
“En Nicaragua existe plena libertad de expresión y asociación, los periodistas ejercen su labor sin censura previa ni restricción. Ningún periodista ha sido detenido, perseguido o expulsado por ejercer el derecho de informar”.

