Beatriz padece de Lupus Eritematoso Sistémico agravado con nefropatía lúpica y artritis reumatoidea, se encuentra en la semana 26 de un embarazo de un feto anencefálico (sin cerebro), una anomalía mayor incompatible con la vida extrauterina. El bebé moriría unos segundos después de nacer.
Por eso el máximo tribunal en materia de derechos humanos del continente americano, solicitó al gobierno salvadoreño “tomar todas las medidas médicas necesarias para asegurar, de manera urgente, la debida protección de los derechos a la vida e integridad personal de Beatriz, lo que significa interrumpir su embarazo de acuerdo a lo recomendado por los médicos tratantes”.
La Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador había rechazado acatar una resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que, a petición de la organización Colecitiva Feminista para el Desarrollo Local de El Salvador, la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapeútico, Ético y Eugenésico de El Salvador y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), recomendaba al Estado Salvadoreño aplicar el tratamiento recomendado por el Comité Médico del Hospital Nacional Especializado de Maternidad. “Dr. Raúl Arguello Escalón”.
Como el Estado no acató la orden solicitó la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte CID). Tras el fallo, el Estado Salvadoreño está obligado a aplicar el tratamiento.
“La resolución dictada por la Corte IDH es un hito histórico en la protección de los derechos de las mujeres en el continente. Mediante su decisión, la Corte IDH establece la urgencia de aplicar las medidas necesarias para proteger de manera inmediata a las mujeres que enfrentan problemas graves de salud y que requieren de un aborto terapéutico” expresó Marcia Aguiluz, Directora del Programa para Centroamérica y México de CEJIL.
El caso de “Beatriz” ha generado polémica sobre la interrupción voluntaria del embarazo y ha traspasado fronteras. Organizaciones de derechos humanos del continente han intercedido ante la necesidad de permitir el aborto terapeútico a la joven, amparándose en que la vida de la madre corre peligro y que el hijo que espera no tiene nada de posibilidades de sobrevivir. En El Salvador el aborto está penado con cárcel para la madre y el equipo médico que lo practique.
Los grupo ultraconservadores del país centroamericano se oponen a que se le practique el aborto terapeútico a la madre y han señalado que quienes interceden por Beatriz tienen intereses políticos para legalizar el aborto.

