George Rodríguez EP. El presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), cardenal Leopoldo Brenes, exhortó a los católicos nicaragüenses a participar en la tradicional procesión de 1 de enero en Managua, la capital nacional, e instó a los sacerdotes a animar a los fieles a estar presentes.
Ello, sin perjuicio de que este año se ha caracterizado por la violenta crisis sociopolítica estallada hace algo más de ocho meses en el país centroamericano, indicó Brenes, quien también es arzobispo de Managua.
La procesión está programada para salir, a las 1300 hora local, del Colegio Cristo Rey, y llegar a la Catedral Metropolitana, para asistir a una misa, de acuerdo con lo informado por el cardenal y otros sacerdotes.
“Hagamos el esfuerzo por participar este primero de enero en la procesión con Jesús Sacramentado saliendo como cada año del colegio Cristo Rey en Managua a la una de la tarde. Al llegar a la catedral celebraremos la santa misa”, planteó el arzobispo, en la carta dirigida a los sacerdotes de la Arquidiócesis de Managua y de las vecinas diócesis de Carazo y Masaya.
El religioso exhortó a sus colegas a animar a la feligresía a ser parte de la caminata, que se lleva a cabo anualmente.
En ese sentido, Brenes expresó que, si bien este año fue “marcado por una crisis política, con efectos diversos (…) motivemos a los fieles a participar en esta actividad”.
El cardenal indicó que se trata, además de una manera de difundir el mensaje de paz del papa Francisco.
Al participar en la procesión, además, “difundamos el mensaje del Papa, para esta jornada, donde nos exhorta a motivar, especialmente a los laicos comprometidos en el ámbito social, a trabajar para que la buena política esté al servicio de la paz”, señaló.
Brenes hizo, además referencia a la violencia policial y parapolicial antiopositora que ha caracterizado a la crisis nicaragüense, y al hecho de que la Policía Nacional prohíbe la realización de todo tipo de manifestación.
En ese sentido, el cardenal expresó la esperanza de que “la Madre de Dios y Madre de la Iglesia, ruegue por nosotros, y nos ampare de todo peligro”.
Respecto a la prohibición policial, varios sacerdotes coincidieron en plantear, en declaraciones por separado, que la procesión no ha requerido permiso policial.
La actividad, que se desarrolla el primer día del año, y se lleva a cabo desde 1986, es parte de una jornada mundial de oración por la paz.
Este año, la procesión cumplirá una semana después de que, en su tradicional mensaje de Navidad, el papa Francisco expresó, el 25 de diciembre, en el Vaticano, la esperanza de que, para superar la dramática situación que los afecta, los nicaragüenses se reconcilien.
En ese sentido, el pontífice expresó la esperanza de que, “delante del Niño Jesús, los habitantes de la querida Nicaragua se redescubran hermanos, para que no prevalezcan las divisiones y las discordias sino que todos se esfuercen por favorecer la reconciliación y por construir juntos el futuro del país”.
El papa hizo referencia a la dramática situación que, estallada el 18 de abril en ese país centroamericano, ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión policial y parapolicial antiopositora ha pasado de ser masiva -contra actividades opositoras públicas-, a constituirse en principalmente selectiva -mediante la captura y la desaparición de opositores quienes son blanco de búsqueda individual-.
Medios de comunicación y periodistas independientes y organizaciones no gubernamentales –particularmente las defensoras de los derechos humanos- han sido los objetivos más recientes de esa modalidad represiva.



