George Rodríguez EP. El derechista ex presidente brasileño Michel Temer fue nuevamente acusado por corrupción, menos de una semana después de que fue detenido, y puesto en libertad, en relación con otra de las diez causas penales que enfrenta, por actos ilícitos, indicaron, este viernes, medios locales.
La nueva acusación se refiere a un soborno por 500 mil reales (aproximadamente 128 mil dólares) que el ex presidente (2016-2019) recibió de uno de sus asistentes, identificado como Rodrigo Roucha Loures, de acuerdo con las versiones periodísticas.
Loures, un ex diputado, quien fue grabado mientras recibía una maleta que contenía el dinero, fue detenido en 2017, portando los fondos.
La acusación, presentada el 26 de marzo, por la Fiscalía General, fue aceptada, dos días después, por el juez Rodrigo Bentemuller, según las mismas fuentes.
Se trata de una denuncia que, tramitada en 2017, en la Corte Suprema de Justicia, quedó en suspenso debido a que Temer contaba con inmunidad porque desempeñaba la presidencia brasileña, informó, el martes, la fiscalía.
La inmunidad del ex mandatario cesó el 1 de enero de este año, cuando entregó la presidencia del país sudamericano al actual mandatario, el ultraderechista capitán retirado Jair Bolsonaro, lo que permitió reactivar el caso, indicó la autoridad judicial.
El caso se activó inicialmente cuando fue divulgado un material audiovisual que muestra el momento en que Loures –entonces asesor presidencial, además de legislador- recibió una maleta conteniendo los 500 mil reales, que eran parte de un soborno pagado por la empresa J&F, productora de productos a base de carne, a cambio de favores gubernamentales.
Dado que el dinero era al parecer destinado a Temer, el delito que fue tipificado, en este caso, contra el ex mandatario, es el de corrupción pasiva, de acuerdo con las versiones periodísticas.
Temer fue detenido, el 21 de marzo, en el marco de la investigación “Lava Jato” (“Lavacar”) –la mayor acción de su tipo llevada a cabo en el país sudamericano-, señalado como jefe de una organización delictiva que, durante aproximadamente cuatro décadas desvió cientos de millones de dólares.
Las acciones de esa red datan de mediados de la década de 1980, cuando Temer se desempeñaban como secretario de Seguridad Pública del sudoriental estado brasileño de São Paulo.
También fueron detenidos, ese día, seis presuntos cómplices de Temer, incluido el coronel retirado João Baptista Lima Filho, un estrecho colaborador del ex presidente.
Respecto a ambos sospechosos, la fiscala Fabiana Schneider, quien participa en la investigación del caso, aseguró, en reciente conferencia de prensa, que “el coronel Lima y Michel Temer actúan juntos, desde la década de 1980”.
El caso específico por el cual el ex presidente y los otros siete sospechosos –liberados, todos, el 25 de marzo- se refiere a la obtención de sobornos, por parte de la estructura delictiva, a cambio de facilitar contratos ilegales, de diversas empresas, con la compañía estatal Eletrobras Eletronuclear.
La compañía de capital mixto fue creada en 1997, para construir y operar, a nivel nacional, usinas termonucleares, y actualmente genera alrededor de tres por ciento de la energía eléctrica que se consume en el país sudamericano.
Se trata de una subsidiaria de la estatal Centrales Eléctricas Brasileñas SA (Centrais Elétricas Brasileiras SA, Eletrobras), a su vez creada en 1962 para coordinar la operación de las diversas empresas del sector eléctrico nacional.
Temer está acusado de haber favorecido a empresas sancionadas en el marco de la investigación Lava Jato.
En el contexto de ese proceso de investigación de casos de corrupción en gran escala, el izquierdista ex presidente brasileño (2003-2007, 2007-2011) Luiz Inácio “Lula” da Silva cumple, desde abril de 2018, condena de 12 años y un mes de prisión, por cargos de corrupción –incluido lavado de dinero-.
En materia de corrupción, Temer ha estado en la mira de autoridades, por lo menos desde setiembre del año pasado, cuando la Policía Federal (PF) de Brasil solicitó, a la Fiscalía General de ese país, que acusara al entonces presidente (2016-2019) por delitos de corrupción, según informaron, el 7 de ese mes, medios de comunicación brasileños.
La solicitud incluyó a otras 10 personas –entre ellas, su hija Maristela Temer-, bajo cargos de asociación para delinquir y lavado de dinero, según las fuentes, que señalaron, además, que, en el caso del mandatario, se lo acusaba de haber recibido sobornos a cambio de la emisión de un decreto para beneficiar a empresas del sector portuario.
Entre los once acusados, también figuraron Lima Filho, y el ex parlamentario Rodrigo Rocha Loures, un ex asesor del entonces mandatario.
De acuerdo con la pesquisa policial, empresas beneficiadas mediante el decreto pagaron millonarios sobornos, para lo cual Temer se habría valido de empresas ficticias con las que se vincula directamente a Lima.
Parte de esos pagos se habría destinado a financiar una reforma en la vivienda de la hija del gobernante.
Temer llegó al poder en mayo de 2016, en reemplazo de la izquierdista ex presidenta Dilma Rousseff (2011-2015, 2015-2016), quien fue destituida, por el congreso, acusada de haber alterado datos financieros estatales.
Temer era, en ese momento, vicepresidente en la administración de Rousseff.
El ex mandatario fue sucedido, en el cargo, el 1 de enero de este año, por Bolsonaro, para el período presidencial 2019-2023.

