Aarón Chinchilla EP. | Más de 300 ciudades de Brasil, incluidos los principales focos de población, participaron en una huelga general en contra de la reforma al sistema de pensiones y recortes en el sector educativo, planteadas por el ultraderechista presidente de ese país, Jair Bolsonaro.
Estimaciones de la organización, en conjunto con los gremios sindicales, señalan que, alrededor de 45 millones de trabajadores participaron en el movimiento de paro, en 27 estados del país y se detuvieron servicios en los sectores de petroleros, bancarios y correos.
Asimismo, se reportó de paralizaciones temporales en los sistemas de transporte. En ciudades como Salvador de Bahía solo funcionaba el metro, mientras que en Belo Horizonte permaneció cerrado.
En Rio de Janeiro, las protestas bloquearon las calles de la ciudad, y una protesta en la Avenida Brasil fue reprimida por policías militares que usaron bombas de gases lacrimógenos contra los manifestantes, mientras que en Niterói, cinco personas fueron atropelladas. Otras tres resultaron heridas, embestidas por autos frente al Hospital Universitarioa Antonio Pedro, cuando un grupo protestaba contra la Reforma Previsonal que impulsa el gobierno de Jair Bolsonaro. Las víctimas fueron dos profesoras y un estudiante. Según testigos, el conductor huyó.
Una de las principales molestias de los manifestantes es que Bolsonaro busca ejecutar un “ahorro” (suspensión) de casi 1,2 billones de reales en 10 años (más de 300.000 millones de dólares al cambio actual) en el actual régimen de pensiones y transformarlo a un sistema de capitalización individual. Asimismo, plantea el retiro de subsidios a los trabajadores rurales y ancianos (incluídos los que se encuentran en condición de calle que gozan de beneficios aunque no hayan cotizado).
“La paralización contra la reforma previsional responde a nuestras expectativas”, declaró Douglas Izzo, presidente de la Central Unica de los Trabajadores (CUT) de San Pablo.
Igualmente, David Bacelar de la Federación Única de Petroleros (FUP), manifestó que el pueblo está despertando.
“La clase trabajadora está despertando después de ser engañada el año pasado cuando muchos votaron a Bolsonaro, hoy está revelándose contra el gobierno, la gente está idignada con este escándalo.
Por otra parte, el movimiento de huelga generó la suspensión de clases en escuelas, colegios y universidades en las principales ciudades del país. Las calles se llenaron de manifestantes rechazando el ahorro de 1.800 millones de dólares en educación que señala el Ejecutivo.
De acuerdo al movimiento estudiantil, eso se constituye como un recorte presupuestario de 30% dirigido a las universidades públicas.
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