Dichos recursos se distribuirán a las organizaciones de la economía social mediante dos modalidades: la primera es el financiamiento de aquellos proyectos que estén asociados con el ambiente, acueductos rurales, salud y sector productivo.
Así como las que funcionan como intermediarias financieras apoyando iniciativas productivas del sector no bancable, que se refiere a los micro negocios que no son atendidos por la banca tradicional.
Las organizaciones de la economía social son un conjunto de agrupaciones asociativas que tienen al ser humano como centro del desarrollo económico y social.
Por medio de este proyecto, muchos de los sectores hasta ahora desamparados podrán impulsar sus negocios y de este modo, se contribuirá con la disminución de la pobreza.
No obstante, las organizaciones que deseen intermediar recursos tendrán que ser parte de un proceso, donde se seleccionarán a las que demuestren experiencia y trayectoria en la atención de estos sectores.
Los concursos contarán con una programación regular de cada seis meses. Y sólo los que obtengan el mayor puntaje podrán optar por los recursos.
En caso de no calificar, deberán fortalecer sus debilidades y así volver a participar las veces que lo requiera.
