Elvis Martínez | EP. Bajo las órdenes del presidente Donald Trump, buques de guerra de EE.UU. lanzaron 50 misiles de crucero Tomahawk contra Siria.
El ataque estadounidense se da dos días después del bombardeo químico en el país árabe, del cual el Gobierno y la oposición se culpan mutuamente.
“Pedí un ataque al sitio desde donde se lanzaron las armas químicas…Esta noche le pido a todas las naciones civilizadas que se unan para terminar con el derramamiento de sangre en Siria y también para que termine el terrorismo de todo tipo”, dijo el presidente Trump en declaraciones a la prensa estadounidense.
Trascendió que el ataque se ejecutó contra la base aérea de Shayrat, considerado el lugar desde donde salieron los aviones sirios que arrojaron las bombas químicas.
Según la Defensa de EE.UU. el ataque habría dado sobre la pista aérea, aviones y puntos de combustibles de Siria.
Trump acusó a Siria de violar sus obligaciones con la Convención sobre Armas Químicas del Consejo de la ONU.
El mandatario estadounidense señaló al líder sirio Bashar al Assad por la muerte de las 80 personas el pasado miércoles 5 de abril.
“Creo que lo que pasó en Siria es una vergüenza para la humanidad; él está allí (en el poder), y creo que está ordenando las cosas, así que algo debería suceder”, cita la cadena de televisión CNN respecto a la ordenanza estadounidense que pone en jaque la estabilidad del mundo al igual que Siria.
El Consejo de Seguridad de la ONU aún no se ha pronunciado.


