Allan Madriz | EP. La historia del atleta polaco, Pawel Fajdek, quien el domingo anterior revalidó el título mundial en el lanzamiento de martillo, en el Mundial de Atletismo de Pekín 2015, quedará enmarcada como otra de las grandes fiestas que se dan las estrellas del deporte.
Posterior a su triunfo en China, Fajdek se fue a celebrar a un restaurante, en donde según periodistas polacos presentes y el sitio web de noticias local “Tencent”, el atleta bebió mucho más de la cuenta y se retiró del lugar.
Todo transcurría normal, hasta que el polaco de 26 años, horas después se percató que no tenía en su poder la presea dorada conseguida en Pekín, por lo cual llamó a las autoridades policiales de China para que investigaran lo sucedido.
Tras averiguaciones y una completa investigación del recorrido del atleta ese domingo, la policía descubrió que había abordado un taxi para regresar al hotel y se pusieron en contacto con el chofer del vehículo para entrevistarlo.
La sorpresa no pudo ser mayor al escuchar la declaración del taxista, quien afirmó que al cobrarle al polaco por el servicio, el campeón del mundo le pagó el viaje con su medalla de oro recibida tan solo unas horas antes.
A pesar de que el polaco mantuvo su versión de que había “perdido” su presea dorada, las autoridades policiales lograron convencer al chofer de devolverle la medalla al atleta polaco.
Fajdek, nacido el 4 de junio de 1989, ganó el domingo la prueba del martillo con un lanzamiento de 80,88, dos metros por delante del tayiko Dilshod Nazarov y el también polaco Wojciech Nowicki, que fueron plata y bronce respectivamente.


