Jairo Mora tenía 26 años y desde adolescente se dedicada a la conservación de las tortugas marinas. El joven ya había denunciado en un reportaje publicado en abril en el diario La Nación que los ambientalistas de la zona eran amenazados por organizaciones criminales dedicadas al saqueo de huevos de tortuga en el Caribe costarricense. La madrugada del pasado viernes 31 de mayo apareció con las manos amarradas y asesinado en la playa Moín de Limón, luego de ser secuestrado por un grupo de encapuchados mientras realizaba un recorrido de protección a tortugas junto a cuatro compañeras de trabajo.
Villalta presentó la moción el pasado 4 de junio con el objetivo de que se inicie una investigación legislativa para indagar “la negligencia, complicidad e inoperancia del Gobierno de la República en las razones de la muerte y la problemática de seguridad con la que se enfrentan las organizaciones ambientales” para cumplir con su trabajo.
“Su muerte no quedará impune, su sacrificio no será en vano. Aquellas luchadoras y luchadores anónimos que, como Jairo, se juegan a diario el pellejo defendiendo a nuestra Madre Tierra”, manifestó Villalta.
La moción también plantea la posibilidad de investigar la muerte de otros ambientalistas ocurridas en los años noventas.

