Keylor García | EP. El herbicida Paraquat también es conocido como “gramoxone”, ha sido prohibido en al menos 40 países en el mundo y en Costa Rica la venta y comercialización ha sido el mayor causante de intoxicaciones laborales con pesticidas y de suicidios por su ingesta.
El agroveneno fue prohibido en Europa desde julio del 2007 mediante una sentencia de la Corte de la Unión Europea por ser altamente tóxico a raíz de este fallo, la transnacional Dole decretó moratoria en todo el mundo con relación al uso del Paraquat en sus operaciones, con una sola excepción: Costa Rica.
Según la Comisión Interinstitucional para la Prevención del Suicidio en Talamanca, en 2014 las cifras llegaron a 47 intentos de suicidio, la mayoría en adolescentes entre los 12 y los 14 años; esos datos motivaron la declaratoria de emergencia municipal en setiembre de 2014.
Además, en las estadísticas de la OIJ de Talamanca, ha habido 32 casos de suicidio consumado en Talamanca entre 2013 y junio de 2017, de los cuales 20 utilizaron agro veneno.
La Federación de Mujeres Indígenas de Talamanca señala que el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) irrespeta la voluntad de la comunidad indígena y permite la venta de un veneno que no saben manejar que inclusive los jóvenes de la zona han utilizado para suicidarse.
“Estos suicidios son una emergencia y son facilitados porque hay agroquímicos por todo el territorio que no se han usado porque muchas madres y miembros de la comunidad han tomado consciencia, entonces el veneno se acumula y está a mano para ser usado en suicidios”, finaliza la Federación.
En contexto, los efectos e impactos ambientales.
El agroveneno es considerado un químico extremadamente tóxico para plantas y animales, especialmente peces.
Se acumula en organismos acuáticos; los crustáceos son muy sensibles en las primeras etapas de desarrollo. En el ser humano, se alerta que la inhalación y el contacto con la piel pueden provocar tos y sangre en la nariz y daños irreversibles en los pulmones, además de lesiones irreversibles en el hígado o los riñones. Ingerir una sola cucharita del compuesto, puede ser mortal.
Los trabajadores agrícolas sufren quemaduras en la piel, ceguera, daño respiratorio e insuficiencia renal crónica debido a su uso.
En el suelo es inmóvil y extremadamente persistente; en el sedimento y subsuelo queda adsorbido (biológicamente no disponible) por muchos años sin degradación.
Es fabricado por la transnacional Syngenta y es tan polémico su uso y fabricación que está prohibido en Suiza donde se encuentra la sede central de esta transnacional. Incluso el gobierno de China, una nación que poco se preocupa por la regulación ambiental, decidió en 2012 eliminar el Paraquat “para salvaguardar la vida de las personas”.

