George Rodríguez EP. Al analizar los cien primeros días de gestión gubernamental del ultraderechista presidente de Brasil, capitán retirado Jair Bolsonaro, el sociólogo brasileño Jessé Souza calificó, este lunes, negativamente el trabajo del mandatario, labor que se ha caracterizado por lo que describió como la idiotez del gobernante y de sus colaboradores más inmediatos.
En el artículo de opinión titulado “Los 100 días de un idiota en el poder” (“Os 100 dias de um idiota no poder”), que publicó el medio electrónico de comunicación Brasil 247, Souza atribuyó el triunfo electoral de Bolsonaro a un acto de protesta contra la clase política brasileña, aunque advirtió que la protesta fue inducida por “la élite colonizada y su prensa venal”.
Entre los responsables de esa victoria electoral, el sociólogo mencionó, además de la clase adinerada, a las clases media y de bajos recursos, y aseguró que Bolsonaro fue el instrumento para la derrota del izquierdista Partido dos Trabalhadores (Partido de los Trabajadores, PT) –cuyo principal dirigente, el ex presidente brasileño Luiz Inácio “Lula” da Silva, se vio impedido de postularse, a causa de la internacionalmente cuestionada condena a prisión que cumple, por un caso de corrupción-.
“Bolsonaro y su penetración de la franja podrida de las clases populares fue útil para vencer al PT. Pero él es tan grotesco, repugnante y primitivo que gobernar con él es literalmente imposible. La idiotez suya y de su camarilla de gobierno es literal en el sentido de la patología que el término define”, aseguró, para indicar que “ellos viven en un mundo aparte, comandado por el anti-intelectualismo militante, el cual no abarca sino una percepción distorsionada del mundo”.
La gestión presidencial de Bolsonaro constituye un precio exageradamente alto aun para los sectores sociales que lo apoyaron, indicó el sociólogo, en alusión al mandatario cuyo nivel de popularidad ha caído, rápidamente, desde los niveles de casi 70 por ciento –en enero, cuando asumió la presidencia- al rango de apenas por encima de 30 por ciento –de acuerdo con una de las más recientes encuestas de opinión, realizada por la firma Datafolha-.
“El idiota es también llevado a actuar según impulsos y afectos que no respetan el control de la realidad externa. Un verdadero idiota al mando de la nación es un precio muy alto aun para una élite y una clase media sin compromiso con la población ni con la sociedad como un todo”, señaló, en alusión a dos sectores clave en el triunfo electoral de Bolsonaro, y agregó –cerrando el artículo- que “ese es el dilema de los 100 días del idiota Jair Bolsonaro en el Poder”.
El texto fue publicado tres días después de que, durante una actividad oficial en el Palacio del Planalto –la sede del poder Ejecutivo-, en Brasilia, la capital nacional, Bolsonaro admitió que su destino no era ocupar la presidencia brasileña, cargo al cual dijo que no creyó que llegaría.
“No nací para ser presidente”, expresó Bolsonaro, para agregar que “nací para ser militar”, al dirigirse a funcionarios públicos durante la actividad gubernamental del 8 de abril.
El mandatario, cuya gestión –antes de cumplirse, el 10 de abril, los primeros 100 días- viene siendo objeto de fuertes críticas de diversos sectores –incluidos algunos de la derecha brasileña-, confesó que le resulta excesivamente pesada la carga de problemas que enfrenta en el desempeño del cargo.
“Yo me pregunto, miro hacia Dios, y me pregunto: ‘Dios Mío! Qué hice yo, para merecer esto? Es sólo problemas’”, aseguró.
También reveló que, en realidad, no esperaba triunfar en la elección presidencial, lo que, en su opinión, resultó de dos milagros: haber sobrevivido al atentado del que fue blanco, el año pasado, durante la campaña electoral, cuando recibió una puñalada, y haber ganado la votación.
“Confieso que nunca esperaba llegar a la situación en la que me encuentro. Primero, porque sobreviví a un atentado –un milagro-. Después, otro milagro fue la elección. Uno estaba contra todo, no? Prensa, fake news, tiempo de televisión, recursos de campaña -pero, respetando a quien no tenga religión-, pero yo tenía, de nuestro lado, a Dios”, afirmó.
Bolsonaro solicitó, además, a los funcionarios, que lo apoyen en el desempeño del cargo.
“En este momento, estoy en esta condición de presidente, y, junto con ustedes, podemos cambiar el destino de Brasil”, expresó, y, de inmediato, reconoció que “solito, no voy a llegar a ningún lado”.
El militar retirado es fuertemente cuestionado por su conducta machista, homofóbica, elogiosa de la dictadura militar (1964-1985) –de la que ha dicho, como única crítica, que “el error de la dictadura fue torturar y no matar”, además de su alineamiento con los gobiernos respectivamente encabezados por el presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro Israelí, Benjamin Netanyahu.
Trump y Netanyahu son, en ese orden, los dos primeros gobernantes a quienes Bolsonaro visitó en el transcurso de los primeros tres meses de su mandato.
Ganador de la elección presidencial llevada a cabo en dos rondas de votación –respectivamente, el 7 y el 28 de octubre de 2018-, Bolsonaro inició, el 1 de enero, el período gubernamental que cubre el cuatrienio 2019-2023, en reemplazo del también derechista Michel Temer –actualmente investigado en una decena de casos de corrupción que cubren las pasadas cuatro décadas-.


Alonso Mejía.