George Rodríguez EP. El autoproclamado presidente interino venezolano, diputado opositor Juan Guaidó, aseguró, en declaraciones publicadas la mañana de este sábado, que, si a su regreso a Venezuela, tras la presente gira sudamericana, fuese detenido, ello generaría una fuerte reacción no solamente local sino a nivel de la comunidad internacional.
“Creo que no hay dudas: habría un levantamiento popular e internacional”, dijo, al respecto, Guaidó, entrevistado por la agencia informativa argentina Infobae, poco antes de cerrar su breve visita a Argentina –la cuarta escala de la gira regional-, para dirigirse a Ecuador.
El ejercicio de la política es, en Venezuela, un factor de peligro para la vida de quienes se involucran en esa actividad, aseguró el dirigente opositor.
“Ese respaldo ha sido determinante”, indicó, en cuanto al apoyo con el que cuenta dentro y fuera del caribeño país sudamericano, y precisó que, “en Venezuela, por el ejercicio de la política, corre riesgo la vida, y la libertad por supuesto. Pero eso, no nos va a detener”.
En opinión de Guaidó, la lucha popular contra el régimen del cuestionado presidente venezolano, Nicolás Maduro, continuará sin perjuicio de que, a su regreso, sea detenido.
“Lo importante es que continúe la movilización, y el proceso diplomático internacional”, porque “tiene que continuar la presión sobre Maduro”, explicó el opositor, además de garantizar que, “independientemente que me detengan, o no, ya hay unos planteamientos muy específicos, tanto de movilización como de protestas, como de acciones con empleados públicos”, y subrayar que “eso está bien delineado: hemos trazado una estrategia que consiste en que todo el pueblo venezolano salga a la calle”.
Asimismo, el legislador advirtió que, en el caso de llevarse a cabo, su detención equivaldría a un golpe de Estado, y podría marcar el fin del régimen madurista.
“Eso sería un golpe de estado, incluso, y sería un último error del dictador”, además de “una aberración, cuando más de sesenta países me reconocen como presidente”, expresó.
Guaidó formuló las declaraciones al cierre de la visita de menos de 24 horas al país sudamericano en cuya capital, Buenos Aires, se reunió con el derechista presidente, Mauricio Macri, y el canciller, Jorge Faurie.
El dirigente se encuentra fuera de Venezuela, desde el 23 de febrero, cuando, vía terrestre, se dirigió a la limítrofe Colombia, para encabezar el frustrado intento opositor por ingresar, a bordo de camiones, toneladas de ayuda humanitaria –principalmente estadounidense- almacenadas en instalaciones en la oriental ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta.
Dos días después, en Bogotá, la capital colombiana, participó en la XI Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de Lima, bloque regional americano que condenó el bloqueo a la ayuda de emergencia.
La segunda escala fue Brasil, con cuyo presidente, el ultraderechista mayor retirado Jair Bolsonaro, dialogó, el jueves en Brasilia, la capital nacional, sobre la dramática situación humanitaria venezolana, para trasladarse, a Asunción, la capital de Paraguay, donde se reunió, el viernes, con el derechista presidente, Mario Abdo.
La cuarta etapa se desarrolló el viernes, en Buenos Aires, desde donde, según versiones periodísticas conocidas la mañana de este sábado, se trasladó a Quito, la andina capital de Ecuador, para dialogar con el centrista presidente Lenín Moreno.
Guaidó ha indicado que, en todos los casos, procura respaldo para acelerar el fin del régimen madurista, e iniciar la recuperación de Venezuela, país actualmente afectado por una dramática situación humanitaria.
La crisis socioeconómica, política, y de seguridad venezolana ha generado el éxodo que, de acuerdo con diversos cálculos, han emprendido por lo menos 3.5 millones de personas quienes, vía terrestre, se han desplazado a países sudamericanos tales como los limítrofes Brasil y Colombia, lo mismo que a otras naciones del área, incluyendo Ecuador y Perú.
Además de la represión antiopositora por parte del régimen madurista, los migrantes denuncian, entre otros factores causantes del éxodo, la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el marcadamente bajo poder adquisitivo de los salarios, y la generalizada falta de oportunidades.


