George Rodríguez EP. La Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), el amplio movimiento multisectorial opositor constituido este jueves en Nicaragua, constituye un esfuerzo por construir un país democrático, plantearon los fundadores del bloque.
Se trata de consolidar la unidad de los diferentes sectores para mantener la lucha que culmine en el fin del gobierno autoritario encabezado por el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, explicaron además, en un manifiesto leído durante la ceremonia de presentación de la UNAB.
“Esta Gran Unidad Nacional Azul y Blanco es un esfuerzo conjunto de muchas organizaciones que luchamos para que unidos libertad, justicia, democracia e igualdad”, indicaron en el texto, y expresaron que “la unidad de todas las fuerzas es imperativo para continuar la lucha que conlleve a la salida de la dictadura”.
La idea consiste, fundamentalmente, en lograr una cultura nacional de respeto a los derechos humanos, plantearon los dirigentes de la coalición integrada por 43 agrupaciones de la sociedad civil.
La UNAB está constituida por “movimientos, organizaciones, fuerzas sociales, económicas y políticas en todo el país hemos protagonizado la lucha pacífica y cívica ante este Gobierno”.
La unidad hizo así referencia a la constante oposición que, no obstante la represión policial my parapolicial contra manifestaciones y otras expresiones antigubernamentales, esas entidades han mantenido desde que la violenta crisis sociopolítica estalló, hace algo más de cinco meses, en ese país centroamericanos.
Entre la docena de compromisos asumidos por la UNAB, figuran “que no haya impunidad ante los crímenes cometidos por el régimen Ortega-Murillo”, según lo indicado en el manifiesto.
También, la investigación de las desapariciones forzadas, en el marco de la represión antiopositora, además del resarcimiento de las víctimas.
Además, el “desarme y disolución de los cuerpos paramilitares creados por el régimen Ortega -Murillo y destrucción de las armas decomisadas”, la “reestructuración de la Policía Nacional y depuración de sus mandos. Sanciones de acuerdo a la ley a los oficiales y efectivos que ordenaron y ejecutaron asesinatos y todo tipo de actos represivos contra la ciudadanía”, y “que se reconozca a los policías que se negaron a reprimir”.
Igualmente, la repatriación de los miles de personas exiliadas por motivos lo mismo políticos que económicos.
Entre las agrupaciones integrantes de la UNAB, figuran Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, Articulación Feminista, Coalición Universitaria, Frente Amplio por la Democracia, Mesa Nacional LGTBI Nicaragua, Unidad Médica Nicaragüense, además de medios de comunicación independientes.
El bloque opositor fue constituido en el marco de la dramática situación estallada, el 18 de abril, a causa del decreto presidencial que apuntaba a reformar el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
El retiro, días después, del decreto, determinó que la masiva protesta popular que desató se enfocase en la actual exigencia de que Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, renuncien a sus respectivos cargos.
La respuesta de la pareja gubernamental ha consistido en intensificar la represión policial y parapolicial antiopositora, la que ha cobrado alrededor de 500 vidas, generado más de dos mil heridos, detenidos y desaparecidos, y más de 20 mil migrantes, y causado daño a la economía nacional.


