Eliannys Padra | EP. Un estudio realizado por el Laboratorio de Análisis Ambiental de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad Nacional (UNA) reveló que las cenizas y gases de la actividad eruptiva constante del volcán Poás contaminan el aire y puede afectar a personas, animales y la flora.
El informe sobre la calidad del aire resalta que la expulsión de material volcánico, como gases, vapor, rocas, ceniza, y aerosoles, así como dióxido de azufre pueden afectar a la población.
La UNA señala que la medición de la calidad del aire se hizo para prevenir a la población, debido a que la actividad volcánica alrededor del Valle Central creció durante este año.
Los datos recolectados indican que el Poás emanó una fracción fina de material, que cuenta con diámetros aerodinámicos menores a 2,5 micrómetros (PM2,5), que son tan pequeños que pueden ingresar directamente a los pulmones causando afecciones respiratorias e inclusive entrar al torrente sanguíneo.
Además, la estación de monitoreo de gases en tiempo real detectó que entre el 10 y el 14 abril se registraron valores récord de la concentración de dióxido de azufre y el dióxido de carbono que alcanzaron una razón de 9,5 entre ambos, los más altos medidos en el volcán Poás.
La vulcanóloga del Observatorio Vulcanológico y Sismológico (Ovsicori), María Martínez detalla que “el valor 9,5 es muy alto e inclusive pensamos que es uno de los más altos que se han medido en cualquier volcán en la Tierra en un período de tiempo muy corto”.
Martínez explica que se trata de un aumento desmedido, y las proporciones en dióxido de azufre y dióxido de carbono, dan un “flujo muy alto” de partículas que llegan a la atmósfera en formas sólidas o líquidas y que pueden flotar en el ambiente por meses y años, aunque la humedad característica del país y las lluvias minimizan el impacto.
Ante estas determinaciones, la UNA y el Ministerio de Salud trabajan conjuntamente para ofrecer una plataforma que permita mantener a los ciudadanos informados sobre la calidad del aire, esto debido a que puede variar constantemente por la dirección del viento, el tipo de erupción, entre otros.

