El pescado estaba secándose al aire libre, donde las aves podían subirse a picotear.
De acuerdo con el reporte de SENASA, el lugar en donde se realizaba la actividad no contaba con certificado veterinario de operación (CVO); los productos al estar expuestos a la intemperie, registraban temperaturas muy altas; asimismo el recipiente para salar el pescado estaba sucio.
Posteriormente desecharon el pescado contaminado en el relleno sanitario ubicado en Montes de Oro de Puntarenas, que cuenta con la debida autorización para manejar este tipo de desechos.

