El evento fue organizado por la Conferencia Regional sobre Migración (CRM) la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica.
Participaron Robert Paiva, director regional de la OIM para Norte América, Centroamérica y el Caribe, Marcela Chacón, Viceministra de Gobernación de Costa Rica, y representantes consulares de la región.
El encuentro regional tuvo como objetivo consensuar un protocolo de asistencia consular para la atención de las víctimas y la prevención de la trata de personas, desde un enfoque de los Ministerios de Relaciones Exteriores del área, algo que se ha venido realizado en los últimos dos años a través de talleres nacionales llevados a cabo en todos los países de Centroamérica y de México.
Trata: esclavitud del siglo XXI
La trata o comercio de personas lo ejercen organizaciones criminales que ofrecen trabajos con buenos salarios, y consiste en el traslado forzoso o por engaño con propósitos de esclavitud reproductiva, explotación sexual, trabajos forzados, extracción de órganos, entre otros, por lo que los migrantes son vulnerables a caer en las redes de estos grupos criminales.
Es un delito internacional de lesa humanidad y se le conoce como la esclavitud del siglo XXI. Según dijo el vicecanciller costarricense Carlos Roverssi, este delito se ha incrementado en forma alarmante durante los últimos años.
“La trata es el segundo delito que produce mayores ingresos para el crimen organizado, superado únicamente por el narcotráfico y seguido del tráfico de armas”, dijo Roverssi durante la reunión.
Según la Organización de las Naciones Unidas ONU, en el mundo alrededor de 2 millones y medio de personas son víctimas de la trata bajo cualquiera de sus formas. Se cree que entre el 22% y el 50% son niños y niñas, y uno de los blancos principales de estas organizaciones criminales son los migrantes.
La Organización Internacional del Trabajo OIT, afirma que el negocio de la trata mueve más de 32.000 millones de dólares por año en el mundo, y que la mayor parte de las víctimas son niñas, niños y mujeres. En América Latina, 2 millones de niñas, niños y adolescentes son víctimas de explotación sexual comercial o laboral, afirma la OIT.

