La Contraloría General de la República (CGR) detectó deficiencias en la gestión del Consejo Superior de Educación (CSE), encargado de ejercer la dirección general de la enseñanza oficial en Costa Rica.
El informe señala que el CSE carece de una conducción estratégica, pues trabaja sin una visión propia de mediano y largo plazo, objetivos, metas ni una agenda que ordene sus actuaciones. Su labor se concentra principalmente en resolver propuestas que remite el Ministerio de Educación Pública (MEP).
La CGR también identificó dificultades para rastrear cómo se toman las decisiones. Los dictámenes de las comisiones no mantienen estándares documentales mínimos y la conformación de los expedientes depende de la discrecionalidad del personal técnico asignado o de los integrantes de cada comisión.
Además, el CSE no cuenta con mecanismos suficientes de transparencia y rendición de cuentas. El órgano carece de un informe anual sobre su gestión y mantiene la información dispersa entre actas y correspondencia.
Según el informe, tampoco existen mecanismos para divulgar de forma comprensible los resultados de la gestión y el trabajo de las comisiones, lo que dificulta el seguimiento de sus actuaciones por parte de la ciudadanía y la comunidad educativa.

