- El delantero argentino anotó 85 goles en solo dos temporadas y media con Millonarios, convirtiéndose en el noveno goleador histórico del club.
- Es conocido en Colombia como ‘El Búho’, un apodo otorgado por sus recurrentes anotaciones en los compromisos nocturnos.
- Se consagró campeón del fútbol colombiano en 1978 y obtuvo el Botín de Oro en la temporada de 1979 al marcar 36 anotaciones.
El fútbol profesional colombiano ha sido el escenario de grandes estrellas internacionales que transformaron la historia de los clubes locales. Uno de los nombres más recordados por la afición bogotana y los amantes del balompié es Juan José Irigoyen, un delantero argentino que combinó potencia, efectividad y un carisma único que lo llevó a las páginas doradas de Millonarios y a un paso destacado por el Independiente Medellín.
Nacido en Río Cuarto, Córdoba, el 17 de septiembre de 1951, Irigoyen construyó una carrera deportiva admirable tanto en su país natal como en el exterior. Su trayectoria es un reflejo de disciplina, superación y una efectividad de cara al arco rival que pocos atacantes extranjeros han logrado replicar en el rentado nacional, dejando un legado que sigue vigente en las estadísticas oficiales del balompié sudamericano.
Los inicios de ‘El Topo’ en el fútbol argentino
Antes de cruzar las fronteras para consolidarse en el entorno continental, Juan José Irigoyen dio sus primeros pasos en Estudiantes de Río Cuarto en 1971. Su talento captó rápidamente la atención de los cazatalentos, lo que propició su llegada a uno de los cinco grandes de Argentina: San Lorenzo de Almagro. Debutó en el año 1972 bajo la dirección técnica de Juan Carlos “Toto” Lorenzo, compartiendo vestuario y compitiendo por la posición con figuras de la talla de Héctor Scotta y Rodolfo Fischer.
En San Lorenzo, bajo las directrices posteriores de Osvaldo Zubeldía, el atacante vivió una época dorada al celebrar los títulos del Metropolitano 1972, Nacional 1972 y Nacional 1974. Fue durante sus primeros años en Argentina cuando surgió su primer apodo oficial: ‘El Topo’. Sus compañeros del servicio militar comenzaron a llamarlo de esa forma debido a su parecido físico con el célebre personaje animado Topo Gigio. Este sobrenombre cobró tal relevancia que, años más tarde, la Peña de San Lorenzo en Río Cuarto fue bautizada en su honor, recibiendo incluso un saludo del Papa Francisco en 2013.
Posteriormente, Irigoyen pasó por las filas de Argentinos Juniors en 1975, donde anotó 27 goles y se consagró como el máximo artillero del campeonato, teniendo la oportunidad histórica de ser compañero de Diego Armando Maradona. Su recorrido continuó en Newell’s Old Boys y un breve paso por Huracán en 1977, antes de definir su desembarco en la liga de Colombia.
La consagración en Millonarios y el nacimiento de ‘El Búho’
Los acercamientos de Juan José Irigoyen con Millonarios comenzaron desde 1973, cuando el directivo Álvaro Gutiérrez Plaza intentó ficharlo sin éxito debido a su juventud. Tras varios intentos fallidos y mejores ofertas en el mercado argentino, la vinculación oficial se concretó a mediados de 1977 por petición directa del entrenador Jorge “Indio” Solari.
Aunque sus inicios en la capital de la República fueron complejos, pasando diez fechas consecutivas sin reportarse en las redes contrarias, el delantero rompió la mala racha en un compromiso nocturno frente a Deportes Quindío en Armenia, donde anotó un doblete. A partir de ese momento, la mayoría de sus anotaciones comenzaron a ocurrir en los partidos programados en horas de la noche. Esta coincidencia motivó al reconocido periodista deportivo Jaime Ortiz Alvear a rebautizarlo con el apodo de ‘El Búho’, un distintivo que lo acompañó por el resto de su estadía en el país.
El año 1978 representó el pico de éxito colectivo para el argentino en Bogotá. Luego de un inicio de temporada irregular en el Torneo Apertura, las directivas incorporaron a Daniel Germán Onega, quien conformó una ofensiva temible junto a Willington Ortiz, Jaime Morón e Irigoyen. El 20 de diciembre de 1978, en la jornada definitiva del cuadrangular final, Millonarios derrotó 3-1 a su clásico rival, Independiente Santa Fe, coronándose campeón y asegurando la estrella número once del club, con una anotación crucial de Irigoyen.
Para 1979, el atacante demostró su versatilidad marcando goles tanto de día como de noche. Registró una impresionante cifra de 36 goles en la temporada, lo que le permitió ganar el ‘Botín de Oro’ tras un reñido duelo con los delanteros del Deportivo Cali, Alberto Benítez y Néstor Leonel Scotta. En total, Irigoyen disputó 134 partidos con la camiseta embajadora y anotó 85 goles, consolidándose de forma definitiva como el noveno goleador histórico de la institución.
Su paso por el Independiente Medellín y el final de su carrera
A pesar de su extraordinario rendimiento individual, Millonarios no consiguió la clasificación a las fases finales en 1979, lo que desencadenó una profunda crisis financiera que forzó la venta de sus principales figuras. El Junior de Barranquilla, bajo la dirección de José Varacka, estuvo cerca de asegurar los servicios del artillero para la temporada de 1980, pero el presidente del Independiente Medellín, Héctor Mesa, superó la oferta económica.
El proyecto del Medellín para 1980 buscaba armar una nómina estelar, juntando a Juan José Irigoyen con el también goleador argentino Osvaldo Marcial Palavecino, complementados por Manuel Benjamín Pereira, Fernando Donayres y Julio Avelino Comesaña. Pese a la gran expectativa de la hinchada antioqueña, la dupla no arrojó los resultados esperados. Los analistas de la época, como el estadígrafo Guillermo Ruíz Bonilla, y los propios protagonistas coincidieron en que la falta de un volante creativo que surtiera de balones a los atacantes, sumada a una racha de lesiones, sepultó las aspiraciones del equipo. El Medellín finalizó en la posición 12 de la reclasificación e Irigoyen apenas pudo anotar 11 goles en su primer año, cerrando su ciclo en la institución en 1982 con un total de 16 tantos.
En el cierre de su carrera profesional, Irigoyen retornó a la Argentina para jugar de forma breve en Loma Negra, Arsenal y Tigre. Sus últimas experiencias en las canchas se dieron en Sportivo Piazza Azul entre 1985 y 1986, desempeñando el doble rol de jugador y director técnico, alcanzando el campeonato regional. Finalmente, se retiró en el Club Atlético Villarino de Chivilcoy a los 35 años de edad, tras sufrir una lesión de gravedad.
Faceta como director técnico y el vínculo emocional con Colombia
Tras colgar los botines, Juan José Irigoyen formalizó su carrera desde el banquillo técnico, trabajando desde el año 2002 con la Asociación de Técnicos de Fútbol Argentino (ATFA). Además de dirigir múltiples equipos de la Quinta División de su país y coordinar escuelas formativas enfocadas en niños de escasos recursos en Río Cuarto, el estratega mantuvo lazos cercanos con el entorno colombiano.
Entre 1987 y 1988, se desempeñó como asistente de campo de José Varacka en el Junior de Barranquilla, sumando experiencia en la dirección desde la Costa Caribe. Su buen trabajo técnico motivó a las directivas de Millonarios a ofrecerle el cargo de entrenador principal en 1989 para reemplazar a Luis Augusto García; sin embargo, declinó la propuesta por motivos de índole personal. Pese a los intentos posteriores de acercamiento en 2016, Irigoyen no volvió a tener contacto formal con la dirigencia capitalina, aunque siempre ha manifestado públicamente que San Lorenzo y Millonarios son las dos instituciones que lleva grabadas en su corazón.

