El Gobierno de Cuba elevó el tono contra Costa Rica tras el cierre de su embajada en La Habana, acusando directamente al país de actuar bajo presión de Estados Unidos y de sumarse a una estrategia regional para aislar a la isla.
A través de un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), La Habana calificó la decisión como unilateral y sin fundamento diplomático.
“Bajo presión de Estados Unidos, Costa Rica anuncia cierre de su Embajada en La Habana y limita las relaciones con Cuba al ámbito consular”.
Según el pronunciamiento, la decisión fue comunicada mediante una nota diplomática sin justificación, acompañada de la solicitud de retirar al personal cubano en San José. Además, se confirmó que a partir del 1 de abril las relaciones quedarán reducidas exclusivamente al ámbito consular.
“Subordinación” y alineamiento con Washington
El núcleo del reclamo cubano apunta directamente al alineamiento político de Costa Rica con Estados Unidos, al que responsabiliza de impulsar una ofensiva contra la isla.
“El gobierno costarricense (…) exhibe un historial de subordinación a la política de los Estados Unidos contra Cuba. Se suma una vez más a la ofensiva del gobierno estadounidense (…) en sus intentos por aislar a nuestro país”.
El comunicado también arremete contra el presidente costarricense, Rodrigo Chaves, por sus declaraciones públicas al justificar la medida: “Manipuló burdamente la historia y la realidad de Cuba (…) e ignoró (…) el bloqueo de los Estados Unidos”.
La Cancillería cubana calificó la decisión como un acto “arbitrario” y contrario a los intereses del pueblo costarricense.
“Se trata de una decisión arbitraria (…) adoptada bajo presión y sin tener en consideración los intereses nacionales”.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, también rechazó la decisión y la calificó como una acción hostil que rompe con la tradición de respeto en las relaciones bilaterales.
Aunque no existe una ruptura formal, la decisión de Costa Rica implica en la práctica una degradación profunda de las relaciones diplomáticas. A partir de abril, el vínculo entre ambos países quedará limitado a funciones consulares, cerrando una etapa de relaciones que, aunque fluctuantes, se habían mantenido abiertas durante años.


