Luego el Papa viajará a La Habana para reunirse con el presidente Raúl Castro y probablemente con Fidel Castro, aunque no está confirmado. El presidente de Venezuela Hugo Chávez, quien se encuentra en la isla siguiendo un tratamiento de quimioterapia para el cáncer que le afecta, también asistirá a la Misa que oficiará en la Plaza de la Revolución el miércoles.
El lunes por la noche, Benedicto discursó sobre el valor de la familia y de la fe durante una misa al aire libre en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, a la que asistieron e presidente Raúl Castro y miles de personas, entre ellos cubano-estadounidenses que llegaron en peregrinaje a la isla.
“Deseo hacer un llamado para que den nuevo vigor a su fe, para que vivan de Cristo y para Cristo, y con las armas de la paz, el perdón y la comprensión, luchen para construir una sociedad abierta y renovada”, dijo el Pontífice.
El presidente cubano Raúl Castro acudió ayer al aeropuerto de Santiago, al este de la isla, a dar la bienvenida al Pontífice con 21 cañonazos y honores militares. Benedicto XVI, de 84 años, lucía cansado al término de la jornada, luego de su arribo desde México. Castro estrechó brevemente las manos del Pontífice al final de la misa, mientras miles de feligreses gritaban “¡viva el Papa!”.
Acercamiento Estado-Iglesia
Durante la histórica visita de Juan Pablo II en 1998, el entonces presidente y líder de la Revolución, Fidel Castro, recibió personalmente al papa fallecido, un férreo y activo opositor de los regímenes comunista de la Unión Soviética y Europa del este durante la época de la Guerra Fría. Por su parte, Benedicto ha dicho que el marxismo ya no “responde a la realidad”.
Ante las críticas de diversos estados incluyendo al Vaticano, el gobierno cubano niega que tenga presos a opositores políticos, a quienes tilda de “mercenarios” apoyados por Estados Unidos. Sin embargo, grupos de derechos humanos afirman que algunos opositores permanecen encarcelados.
Contrario a la imagen que dejó su antecesor Juan Pablo II en México, Benedicto XVI mostró una personalidad distante y fría. A su llegada a Cuba, dijo que llevaba en su corazón “las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren, sus sufrimientos y alegrías, sus preocupaciones y anhelos más nobles”, pero no se refirióa los prisioneros políticos, como sí lo hizo su antecesor Juan Pablo II cuando visitó la isla.
“El gobierno guarda buenas relaciones con todas las religiones. En nombre de la nación, le doy la más calurosa bienvenida”, dijo por su parte Raúl Castro en su discurso de bienvenida.
“Uno de los frutos importantes de aquella visita (de Juan Pablo II) fue la inauguración de una nueva etapa en las relaciones entre la iglesia y el estado cubano, con un espíritu de mayor colaboración y confianza”, dijo a su vez el Papa en su discurso de arribo.
Perseguida desde 1960 tras el triunfo de la revolución cubana, la iglesia se vió relegada del poder que ejercía antes de la revolución. Con la llegada de Fidel Castro al poder, se nacionalizaron las escuelas religiosas, se expulsaron a los prelados de los hospitales y se eliminó su presencia de los medios de comunicación.
A partir de 1990 se dió una apertura religiosa. En 1998, por primera vez un Papa visitó la isla desde el triunfo de la Revolución con el arribo de Juan Pablo II, lo que permitió que la Navidad fuera declarada nuevamente fiesta nacional. Además, se eliminaron las referencias al ateísmo en la Constitución y se aceptaron a los católicos y otros creyentes en el Partido Comunista. El porcentaje de católicos en la isla se calcula entre un 40% y un 60% de la población. El Periódicocr

