Udhei Leitón | EP. El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), y la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL), ampliará los medidores inteligentes en los sectores de distribución eléctrica. El proyecto se financiará con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y se proyecta concluir en 2023.
Estos equipos permiten un mejor uso de la electricidad, al detectar períodos de alto, mediano y bajo consumo. Por medio de redes alámbricas o celulares, transmiten la información a concentradores, que a su vez están conectados centros de almacenamiento de datos.
Con esta tecnología, la generación de electricidad en el país es aún más eficiente, pues alcanza mayor certeza en la nivelación de la demanda y la oferta de energía. Así, se generan menos emisiones de gases contaminantes provenientes del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Solamente en la Unión Europea (UE), se habrán colocado más de 240 millones de estos medidores en 2020.
Otro de los beneficios de los medidores inteligentes es ejecutar por vía remota las desconexiones y las conexiones. Así, el cliente no debe esperar tiempo excesivo para tener electricidad de nuevo en su hogar tras un corte, y de la misma forma, las distribuidoras llevan un control en tiempo real de los incumplimientos de pago.
“Programamos que para 2023 tengamos cubierto el 100% de nuestra población, tanto del ICE como de la CNFL. En conjunto, esto implica colocar 1.480.000 medidores sumando los ya instalados como de los restantes. Como dijimos, en 2021 proyectamos alcanzar los 385.000, y seguiremos avanzando hacia la meta de 2023”, explicó Luis Pacheco, director corporativo de Electricidad del ICE.
La tecnología de medidores inteligentes (conocida como AMI) detecta y solventa averías con mayor agilidad, y ofrece un control más estricto de las conexiones ilegales y el vandalismo. En el futuro cercano, podrá integrarse con otros servicios públicos como el agua para transferir ventajas tecnológicas en la medición del consumo.
Complementariamente, permitirá el manejo dinámico de demanda en horarios cuando se requiera, así como la administración más eficiente de la recarga de vehículos eléctricos. Ambas facilidades conducirán a un mejor uso de los excedentes de electricidad.




