El deterioro sostenido de los ingresos tributarios y el limitado dinamismo de la economía están comenzando a reflejarse en las finanzas públicas de Costa Rica.
Así lo advierte el Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (OES-UNA), que presentó un análisis sobre el balance fiscal del país al cierre de 2025, en el cual identifica señales de alerta que podrían afectar la sostenibilidad fiscal en los próximos años.
El informe señala que, aunque el déficit fiscal logró reducirse levemente y el gasto público mostró cierta contención durante el último año, la caída en la recaudación tributaria y el debilitamiento de algunos impuestos clave están reduciendo el margen de maniobra del Estado para financiar políticas públicas y atender necesidades sociales.
Según el estudio, esta tendencia podría complicar la gestión fiscal de la próxima administración si no se adoptan medidas orientadas a fortalecer la recaudación y ampliar la base tributaria.
Caída de los ingresos públicos
Uno de los principales hallazgos del informe es la disminución de los ingresos del Gobierno Central como proporción del producto interno bruto (PIB).
De acuerdo con los datos analizados, los ingresos totales pasaron de representar un 14,87% del PIB en 2024 a un 14,42% en 2025. Esta caída responde principalmente a una reducción en los ingresos tributarios, que descendieron de 13,20% a 12,78% del PIB en el mismo período.
El Observatorio explica que la reducción equivale a 0,42 puntos porcentuales del PIB respecto al año anterior, lo que evidencia un debilitamiento de la capacidad recaudatoria del Estado. El análisis muestra que varios de los principales impuestos registraron un desempeño menor durante el último año.
Sobre el impuesto sobre los ingresos y utilidades —conocido como impuesto sobre la renta— volvió a registrar una caída en su peso dentro de la economía.
Al cierre de 2025, este tributo representó un 4,73% del PIB, cifra inferior al 4,86% observado en 2024 y muy por debajo del 5,29% alcanzado en 2022, año en que se registró el punto más alto de recaudación reciente.
En términos acumulados, la reducción desde 2022 equivale a 0,56 puntos porcentuales del PIB.
El informe señala que este comportamiento se explica principalmente por el bajo crecimiento en la recaudación proveniente de las empresas. Durante 2025, el componente del impuesto correspondiente a personas jurídicas apenas creció un 1,1%.
A esto se suma una disminución de 4,4% en el impuesto aplicado a las remesas al exterior, que grava los ingresos generados en el país por personas físicas o jurídicas no residentes.
En contraste, el impuesto sobre la renta aplicado a personas físicas sí mostró una evolución positiva, con un crecimiento de 3,1% durante el año, lo que ayudó a compensar parcialmente el débil desempeño del resto del tributo.
Retroceso en la recaudación del IVA
El impuesto al valor agregado (IVA), uno de los pilares del sistema tributario costarricense, también presentó una reducción en su aporte a las finanzas públicas. La recaudación de este impuesto pasó de representar un 4,86% del PIB en 2024 a un 4,65% en 2025, una caída de 0,21 puntos porcentuales.
El informe detalla que tanto el IVA interno como el recaudado en aduanas registraron retrocesos. El componente interno bajó de 3,03% del PIB a 2,84%, mientras que el correspondiente a aduanas pasó de 1,83% a 1,80%.
El Observatorio explica que este comportamiento está relacionado con la desaceleración en sectores económicos clave, entre ellos la construcción y el turismo, cuya evolución influye directamente en la recaudación del impuesto.
Otro tributo que mostró una reducción fue el impuesto selectivo de consumo. Este impuesto representó un 0,57% del PIB en 2025, por debajo del 0,64% registrado en 2024.
La caída se produjo luego de dos años de crecimiento impulsado por el aumento en la importación de vehículos, fenómeno que elevó temporalmente la recaudación.
Sin embargo, esa tendencia comenzó a revertirse durante el primer trimestre de 2025, lo que terminó reflejándose en el resultado anual.
Crecimiento tributario prácticamente estancado
El análisis también examina el crecimiento interanual de los ingresos tributarios. Durante 2025, los ingresos fiscales apenas crecieron un 0,7%, un incremento considerado muy bajo por los investigadores.
Además, la tendencia de desaceleración comenzó a observarse a partir de abril de ese mismo año, luego de que la recaudación alcanzara un pico de crecimiento en marzo. El Observatorio atribuye este fenómeno tanto a problemas estructurales del sistema tributario como a un menor dinamismo económico.
Reducción en el gasto público
En contraste con el comportamiento de los ingresos, el gasto público mostró una reducción relativa durante 2025. El gasto total del Gobierno Central pasó de representar un 18,59% del PIB en 2024 a un 17,83% en 2025.
Asimismo, el gasto primario —que excluye el pago de intereses de la deuda— bajó de 13,83% a 13,48% del PIB. El informe explica que esta reducción se debe principalmente a menores niveles de gasto en remuneraciones, transferencias corrientes e intereses. Las remuneraciones del sector público alcanzaron un 5,54% del PIB en 2025, el nivel más bajo de los últimos cinco años, en parte debido al congelamiento salarial aplicado en años recientes.
Caída en el pago de intereses
El gasto en intereses también mostró una disminución significativa. Este rubro pasó de 4,77% del PIB en 2024 a 4,35% en 2025, lo que representa la reducción más importante dentro de las partidas de gasto.
El Observatorio atribuye este comportamiento principalmente a dos factores: la apreciación del colón frente al dólar y la reducción de las tasas de interés promedio de la deuda pública. De acuerdo con el análisis, la tasa promedio ponderada de la deuda pasó de 8,15% en 2023 a 7,82% en 2025.
Repunte de la inversión pública
A diferencia de otros rubros, el gasto de capital registró un aumento.Este tipo de gasto —relacionado con inversión en infraestructura y proyectos de desarrollo— alcanzó el 1,50% del PIB en 2025, frente al 1,42% observado en 2024.
La mejora se explica principalmente por un aumento en las transferencias de capital financiadas con recursos provenientes de créditos internacionales destinados a proyectos de obra pública.
En cuanto al resultado fiscal, el país registró un superávit primario —es decir, antes del pago de intereses— de 0,94% del PIB en 2025. Aunque la cifra continúa siendo positiva, representa una reducción frente al 1,05% registrado en 2024.
El Observatorio advierte que esta tendencia es motivo de preocupación, ya que el superávit primario ha venido disminuyendo desde el año 2023, luego de haber alcanzado un máximo cercano al 2% del PIB en 2022.
Déficit fiscal se reduce levemente
El déficit financiero del Gobierno Central —que sí incluye el pago de intereses— se ubicó en 3,41% del PIB en 2025. La cifra representa una mejora frente al déficit de 3,72% registrado en 2024.
No obstante, el informe señala que esta reducción se explica principalmente por la caída en el pago de intereses, más que por una mejora estructural en los ingresos del Estado.
Deuda vuelve a superar el 60% del PIB
Otro dato relevante del análisis es el nivel de endeudamiento del Gobierno Central. Al cierre de 2025, la deuda pública alcanzó el 60,4% del PIB, superando nuevamente el umbral del 60%. Este nivel activa automáticamente las disposiciones más restrictivas de la regla fiscal, lo que limita aún más la capacidad del Gobierno para aumentar el gasto.
El Observatorio prevé que la deuda se mantendrá por encima de ese nivel también durante 2026.
Riesgos en la recaudación del impuesto a combustibles
El informe dedica un apartado especial al impuesto único a los combustibles, que constituye la tercera fuente de ingresos tributarios del país y genera más del 1% del PIB cada año.
Durante 2025, la recaudación de este impuesto se redujo principalmente debido a la inflación negativa que ha experimentado la economía costarricense desde mediados de 2023. Esto se debe a que el impuesto se ajusta trimestralmente según la inflación, por lo que los episodios de inflación negativa han reducido el monto cobrado por litro de combustible. Además, el Observatorio advierte que en el mediano plazo este tributo podría verse afectado por la electrificación del transporte.
Un estudio citado en el informe estima que la recaudación de este impuesto podría disminuir en aproximadamente 0,2% del PIB para 2030 y hasta 0,71% del PIB para 2050.
Con todo ese panorama, el Observatorio Económico y Social hace un llamado a evitar nuevas reducciones de impuestos o la creación de exoneraciones adicionales que debiliten la recaudación.
Asimismo, plantea la necesidad de discutir medidas para fortalecer el sistema tributario, entre ellas: combatir la evasión fiscal, ampliar la base tributaria, revisar exoneraciones existentes y evaluar ajustes en algunas tasas impositivas.
El informe también recomienda mejorar los mecanismos de control del IVA, particularmente en el uso de sistemas de pago electrónicos.
Finalmente, el Observatorio considera necesario iniciar una discusión sobre posibles mecanismos que sustituyan el impuesto a los combustibles, ante la eventual caída de su recaudación en un contexto de transición energética.
Según el análisis, sin medidas orientadas a fortalecer los ingresos públicos y mejorar la eficiencia del gasto, el país podría enfrentar crecientes dificultades para financiar áreas estratégicas como seguridad, educación, infraestructura y programas sociales en los próximos años.


